LOS SEFARDÍES DE FLORENCIA

Historia de una comunidad que consiguió mantenerse en pie a pesar de un constante contraste de luces y sombras en su desarrollo.


 La comunidad judía de Florencia se funda, oficialmente, a  principios del S XIV, con judíos emigrados del Reino de Nápoles -entonces sumido en la inestabilidad del enfrentamiento entre franceses y aragoneses. En esas circunstancias, muchos judíos emigraron al norte de la península itálica y se asentaron en distintos puntos de la Toscana para ejercer como mercaderes y prestamistas. En 1437, Cosme El Viejo, fundador de la dinastía de los Mèdeci, manda venir a todos los judíos que quieran vivir en la ciudad. Y queda así formalizada la comunidad, que crece notoriamente con la llegada de los hispano-hebreos expulsos.

Por supuesto, los judíos encontraron intensos opositores a su vivencia en Florencia, como el fraile dominico de Ferrara  -siempre, los dominicos- Girolamo Savonarola; este clérigo era confesor personal de Lorenzo de Médeci estaba en contra de todo, empezando por las autoridades y el papa, que lo excomulgó.  No cesaba en su empeño de expulsar a los judíos de la ciudad de Florencia. Incluso hubo una orden de expulsión, pero no llegó a hacerse efectiva porque había mucho dinero de por medio.

 Cosme El Viejo murió en 1464. (Este dato viene a cuento de que en mucha bibliografía se dice que este señor fue el creador del gueto de Florencia, que fue creado en 1571 por otro Cosme) Al primero,  le sucedió Pedro, que murió pronto, en 1469. A éste le sucedió su hijo, Lorenzo el Magnífico, que murió en 1492 y que fue un gran defensor de los judíos ante las amenazas de expulsión. Fue padre de una hija, Lucrecia, que a su vez concebirá otra hija, María, que será la madre de Cosme I, segundo duque de Florencia y Primer Gran Duque de la Toscana.

Leonor

Cosme llegó al poder con tan sólo 17 años. Tras  encontrarse  con un judío  de Ferrara,  de origen hispano,  Yaakov Abrabanel, que le habla de la conveniencia de llamar  a los judíos a asentarse en Florencia, se facilitan mucho las cosas. Pero no va a ser siempre así.

A los 19 años, Cosme  se casó con una aristócrata española nacida en Alba de Tormes, de origen judeo-converso, dña.  Leonor Alvarez de Toledo, hija del virrey de Nápoles. Con este enlace, Cosme empezó a  atar  lazos con el emperador del Sacro Imperio Germánico, Carlos I de España y V de Alemania. Inmensamente ricos, vivieron en el Palacio Pitti, crearon la galería de los Ufizzi, etc. Cosme I de Florencia fue nombrado  Primer Gran Duque de la Toscana en 1569 -siete años después de haber muerto Leonor. Para conseguirlo tuvo la ayuda del papa Pío V. Este pontífice, después de que fuera destruido el palacio de la Inquisición en Roma, redactó la bula  Hebraeorum gens de 26 de febrero de 1569,  por la cual decretaba el destierro de los judíos que habitaban los Estados Pontificios -acusados de practicar la adivinación y la nigromancia- a excepción de aquellos que habitaran en Roma y Ancona. Y promovió el Gran Ducado de Cosme a cambio de que reprimiera a los judíos de Florencia. Cosme obedeció. Lo primero que hizo, en 1567, fue ordenar que los judíos llevasen divisas en sus atuendos para ser reconocidos como tales. Dos años más tarde, cerró las puertas a la llegada de más judíos. Por último,  creó, al norte de la actual Plaza de la República,  el gueto de la capital de la Toscana en 1571. Fue abolido en 1848, por decisión del gran duque Pietro Leopoldo. 

  La vida en el gueto no fue fácil. Primero porque no lo era entonces para nadie y segundo porque a principios del S XVII la tensión entre dos comunidades -la de rito itlaiano y la de rito sefardí- se hicieron casi insoportables, pero que nunca llegaron a mayores. En el S XVIII eran unas mil familias.

Cosme , Gran Duque de la Toscana

 Sin embargo, a pesar de todas las restricciones impuestas por la creación del gueto, no todo estaba perdido. Cosme I fue sucedido por sus hijos. Primero, entre 1574 y 1587,  por Francisco -padre de María de Médeci, reina de Francia y gran filojudía. Luego, por su hermano, Fernando,  que si bien sólo fue Gran Duque durante un año, promovió un estado justo y convirtió Florencia en una gran competidora de Venecia; para ello creó La Livornina, un edicto que permitía a los judíos asentarse totalmente libres en el puerto franco toscano de Livorno. Este fue el origen de la gran comunidad sefardí de Livorno.

Los florentinos se emanciparon en  1799,  cuando llegaron las tropas napoleónicas. En 1861, se les otorgó la ciudadanía plena. La Gran Sinagoga fue construida en 1882. Vivieron bien hasta el advenimiento del fascismo y el nazismo. Fueron deportados a los campos de concentración unos 500 judíos  y sólo regresaron 12. Las casas fueron vandalizadas. La sinagoga estuvo a punto de ser volada por los nazis, pero la resistencia lo impidió y sólo  fue dañada. La mayoría de las obras de arte, eso sí, expoliadas.

La Gran Sinagoga de Florencia (Tempio Maggiore) es considerada por muchos historiadores y arquitectos como una obra maestra de la  arquitectura.  Inaugurada en 1882, su estilo  neo-moriscos se  inspiró  en la catedral bizantina de Hagia Sophia en Constantinopla. Fue restaurada nuevamente después de los daños causados por las inundaciones masivas en 1966. Hoy, la sinagoga todavía está abierta y brinda servicios regularmente a la comunidad judía según el rito sefardí.

Tempio Maggiore Israelitico, del S XIX. 

Dentro de la sinagoga hay dos pisos dedicados a museo desde los años ´80 del siglo anterior, por iniciativa de Fernando Belgrado. Exhiben muebles, textiles y objetos de plata entre el S XVI y el XX.

N.b. La foto principal es el cuadro de Telemaco Signorini, «El Gueto de Florencia»