PARASHAT HA´SHAVÚA: «BE´HAALALOTJÁ»

Parashá: בְּהַעֲלֹתְךָ‎ , Be´haalotja, «Cuando eleves».  Numeros,  8:1–12:16. Haftará: Zacarías, 2:14–4:7.Darshán: Morenu veRabenu HaGaón HaTzadik Rabí David Janania Pinto shlita.


 

“Háblale a Aharón, y dile a él: ‘Cuando eleves [la llama en] las luminarias,
frente a la Menorá, iluminarán las
sietes luminarias”

(Bamidbar 8:2).

Rashí esclarece la razón por la que esta parashá del encendido de la Menorá se encuentra yuxtapuesta a la parashá que habla de la inauguración del Altar con las ofrendas de los jefes de las tribus. El motivo de ello es que, al ver Aharón las ofrendas de inauguración que trajeron los jefes de tribu, entristeció, porque, no solo él, sino que su tribu no había traído ofrenda. Hakadosh Baruj Hu le dijo: “¡Por tu vida; la tuya es [una mitzvá] más grande que la de ellos, ya que tú enciendes y preparas la Menorá!”.

Aparentemente, tenemos que comprender por qué se entristeció Aharón Hacohén al ver que su tribu no había participado de los korbanot ofrendados en la inauguración del Altar, ya que en el Pueblo de Israel existen muchas personas a quienes Hakadosh Baruj Hu les ordenó algún precepto que no le ordenó a nadie más. Por ejemplo, los cohanim ofrendan los korbanot que los demás traen y realizan el servicio en el Bet Hamikdash, mientras queel resto del pueblo no puede servir en el Bet Hamikdash; el rey de la nación es quien lee la parashá de Hakhel, pero nadie del resto del pueblo lo puede leer; solo un hombre que tiene un campo de trigo puede cumplir con las mitzvot relacionadas a la cosecha, como léket, shijjá y peá, mientras que uno que no tieneun campo no puede cumplir dichas mitzvot.¿Acaso cualquier persona puede adquirirla mitzvá de subir cada día a la tarima parapronunciar la bendición de Bircat Cohanim? ¡Solo los cohanim pueden cumplir esa mitzvá!Siendo así, ¿por qué Aharón se entristeciópor el hecho de que su tribu no ofrendósobre el Altar? Esta pregunta se acentúa particularmente por el hecho de que la tribu de Leví cumplía muchas funciones en el BetHamikdash que no le correspondía cumplir a nadie más de Israel. Por lo tanto, los leviím eran llamados la “Legión del Rey”.

Entonces, ¿por qué Aharón tuvo celos precisamente del hecho de que no participó en las ofrendas de la inauguración? Y aún más, ¿cómo se consoló Aharón Hacohén con lo que le dijo Hakadosh Baruj Hu: “La tuya es [una mitzvá] más grande que la de ellos, porque tú enciendes y preparas las luminarias de la Menorá”? He aquí que el Cohén Gadol cumple muchas mitzvot que no le corresponden a nadie más: él entra al Kódesh Hakodashim en Yom Kipur para expiar al Pueblo de Israel, y nadie más tiene el derecho de entrar allí; y como ésta, tantas otras mitzvot. Siendo así, ¿por qué Aharón Hacohén se reconfortó con el hecho de que era el responsable de preparar y encender las luminarias de la Menorá en el Bet Hamikdash? ¡Si hay muchas otras mitzvot que también le correspondían solo a él y a nadie más; y, a pesar de ello, a fin de cuentas, lo que lo había entristecido era que le hacía falta la mitzvá de ofrendar en la inauguración del Altar!

Para responder a estas dificultades, podemos ver algo asombroso en las ofrendas de los jefes de las tribus en la inauguración del Altar. La Torá se extendió mucho en describir lo que trajo cada uno de los jefes de las tribus para la inauguración; pero, si prestamos atención, veremos que cada jefe de tribu trajo su ofrenda acompañada precisamente de los mismos accesorios. Siendo así, la Torá podría haber detallado solo una vez qué fue lo que ofrendó el primer jefe de tribu para la inauguración del Altar y decir que eso mismo fue lo que trajo cada uno de los demás jefes de tribu. Y la Torá podría haberlo hecho así, particularmente porque, en otros lugares, la Torá va a extremos con el fin de abreviar, omitiendo frases, palabras e incluso letras, y de cada una de estas alteraciones del texto se aprende una lección distinta.

Entonces, ¿por qué aquí la Torá se explayó —aparentemente, sin razón— repitiendo el detalle de cada ofrenda de jefe de tribu doce veces? Podemos responder, de acuerdo con lo que dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria (Sifré, parashat Nasó), que dijo Ribí Natán:

“¿Qué vieron los jefes de tribu para ser los primeros en ofrendar en la inauguración del Altar, mientras que, cuando Moshé pidió que donaran para la construcción del Mishcán, ellos no fueron de los primeros en donar? Lo que sucedió fue que, cuando se pidió que todos donaran para la construcción del Mishcán, los jefes de las tribus dijeron: ‘Que el pueblo done lo que quiera donar, y lo que haga falta lo pondremos nosotros’. Y por cuanto no solo que el pueblo dio lo que hacía falta, sino que dieron de más, entonces, a los jefes de tribu no les quedó nada que donar y dijeron: ‘¿Qué podremos hacer ahora?’. Entonces, le llevaron a Moshé Rabenu las piedras preciosas del Pectoral. Por ello, en la inauguración del Altar, ellos fueron los primeros en donar, y por cuanto anteriormente, en la donación de la materia prima, ellos habían sido ‘perezosos’ al principio, la Torá redujo del título de ellos la letra yod, pues escribió vehanesiím (והנשאים : ‘y los jefes’) sin la yod (והנשאם ). Es decir, los jefes de tribu habían sido “perezosos” al momento de traer las donaciones para la construcción del Mishcán, a pesar de que tenían buenas intenciones, pues, ellos iban a completar con lo que hiciera falta.

De todas formas, eso fue un rastro de “pereza” en ellos, porque deberían haber estado seguros de que los Hijos de Israel, por su amor a Hashem, iban a dar todo lo necesario. Por lo tanto, para la inauguración del Altar, hicieron teshuvá de aquella “pereza” y se apresuraron a ser los primeros en traer sus ofrendas. La teshuvá de los jefes de tribu debería haber creado una competencia entre ellos para ver quién iba a ofrendar sobre el Altar el korbán más apropiado. No obstante, ellos vivían en fraternidad maravillosa y cada uno trajo precisamente la misma ofrenda, y no hubo uno que ofrendara más que el compañero, ni siquiera en lo que respecta al elemento más pequeño. Una fraternidad como ésa es lo que Hakadosh Baruj Hu ama; por ello, Él aceptó la teshuvá completa de ellos.

Aparentemente, por eso, Hakadosh Baruj Hu repitió la descripción de cada uno de los doce korbanot que trajo cada jefe de tribu para la inauguración del Altar, a pesar de que no había la menor diferencia entre uno y otro. Esto fue para hacernos saber que la teshuvá de ellos fue recibida con beneplácito, porque la fraternidad es bien recibida delante de Hakadosh Baruj Hu.

Y, aparentemente, por ello, Aharón Hacohén se entristeció en la inauguración del Altar con las ofrendas de los jefes de tribu. Si bien es cierto que el Cohén Gadol cumple muchas mitzvot que nadie más tiene, de todas formas, la mitzvá que es realizada con total completitud, es más grande y preciada; a tal punto que es envidiable, en condición de “Gracias a los celos profesionales, aumenta la sabiduría”.

Cuando Hakadosh Baruj Hu consoló a Aharón Hacohén, no solo le dijo que él era el que encendía las luminarias de la Menorá de oro, sino que agregó y le dijo que también él era el que preparaba las luminarias para el encendido. Esto se debió a que había en aquella mitzvá —la preparación de las luminarias— una alusión que demostraba cuánto Aharón Hacohén ansiaba cumplir las mitzvot en su totalidad. Aharón vio que los jefes de tribu traían su ofrenda al Altar con semejante completitud y fraternidad que las envidió. Hakadosh Baruj Hu lo consoló diciéndole que también él tendría el mérito de cumplir las mitzvot con completitud, ya que, antes de encender la Menorá de oro, él tenía la obligación de preparar las luminarias limpiándolas por completo de los restos del encendido del día anterior para que la mitzvá fuera de lo más íntegra.

También nosotros debemos aprender del hecho de que no basta con el cumplimiento de las mitzvot de forma automática, sino que tenemos que ansiar y buscar cumplir las mitzvot en completitud; y cuando se nos presenta la posibilidad de cumplir una mitzvá, debemos aferrarnos a ella con todas nuestras fuerzas y no soltarla. Una vez, un hombre escuchó que le decían a otro “¡Mazal tov!”. Aquel hombre preguntó a qué se debía tal felicitación, y le contaron que aquella persona acababa de hacerle el berit milá a su hijo. El hombre quepreguntó se angustió mucho, y dijo: “¡Ay! ¡Qué pena que no lo supe antes! ¡Habría tenido el mérito de participar del berit milá y habría cumplido una mitzvá más!”.

Ése es un ejemplo de una persona que anda en busca de mitzvot que cumplir, y cuando pierde la oportunidad de cumplir una mitzvá más, aun cuando no haya sido por su culpa, se angustia mucho en el corazón, como si hubiera perdido un gran premio de lotería.