¿QUÉ ES EL MINIÁN Y POR QUÉ ES NECESARIO?

 Notas básicas sobre el mínimo quórum requerido para la eficiencia del rezo judío.


 En la Parashá de Shlaj Lejá (Números, 13) se cuenta que H´ ordenó a Moshé Rabenu enviar a un representante de cada tribu para que explorara la tierra de Canaán. Tras cuarenta días de exploración, regresaron al campamento en Kadesh. Yehoshúa ben Nun, por la tribu de Efraím, y Kalev, por la de Yehudá, regresaron con una prueba de la magnificiencia del país: un enorme racimo de uvas (que hoy es el símbolo del ministerio de turismo de Israel) Pero los otros diez regresaron muy desanimados, contagiando al pueblo de su pesimismo ante la fuerza de los cananeos. Y se formó una rebelión que pedía nombrar a un líder que los devolviera a Egipto. H´, profundamente enojado con las diez tribus que dudaban de Su palabra, preguntó a Moshé . ¿Hasta cuándo tendré que soportar a esta perversa  congregación que se queja de Mí? Y los fulminó.

En recuerdo de aquel funesto evento , cuando Esdrás tras el cautiverio de Babilonia reorganiza el culto en Jerusalén, se establece que el quorum mínimo de una congregación es diez personas, el  número mínimo  de judíos para poder ponerse en contacto con H´es diez. Cuando esta decena de judíos reza, el Espíritu Divino, la Shjená (Salmos 82:1): « se hace presente en la congregación Divina»

La palabra «minán» es de origen arameo: mané, cantidad. De donde por ejemplo, maná, la cantidad de alimento celestial que cada israelita podía recoger en el desierto. O moné, el cuenta kms. de un taxi. Minián, en el contexto sinagogal, denomina al mínimo quorum para poder rezar, tanto en la sinagoga como en otros sitios donde se requiere un minián para cumplir con determinadas mitzvot, preceptos. . Y para ello se cuenta sólo a los varones con el Bar Mitzvá hecho. (Las congregaciones escindidas de la ortodoxia a fines del S XIX,  cuentan  también mujeres)

En el Talmud de Babilonia, (Meguilá , 3b) se especifica que no se puede realizar Kidush Ha´Shem, la santificación, sin contar con diez varones que obseven las Leyes de Shabat.

Los minian independientes: una innovación en la vida religiosa judía - Enlace Judío

Los momentos en que se requiere completar un Minián para que la Kedushá pueda realizarse son:

 Todas las oraciones donde se vaya a recitar Kadish. Como las diferentes partes de los servicios siangogales están divididos por varios Kadishim, en la sinagoga se hace necesario un minián.

  •    Para la Bendición sacerdotal.
  •    Para la lectura de La Torá y sus bendiciones previas.
  •    Para el recitado de las siete bendiciones de una boda.
  •    Y para fuenrales (ya en desuso)
  •    Recitado de los 13 principios del judaísmo.
  • y la más importante, la repetición de Shmoné Shre, (18)

Nuestros sabios dictaminaron el deber de rezar con «Minián» y ordenaron a la persona a esforzarse e ir a una plegaria en comunidad, aunque se encuentre a una distancia de un «mil» (aproximadamente un kilómetro) que equivale en tiempo a dieciocho minutos a pie (Mishná Berurá 90:52).

 Los enfermos mentales no cuentan para un minián. Los sordo-mudos tampoco, a no ser que conozcan el lenguaje de signos, proque entonces sí cuentan para la congregación.

Hay cuatro niveles de participación en cuestiones de santidad:

  • a) Cuando la persona se encuentra en el mismo sitio que la congregación o les deja ver su rostro y entonces (para la mayoría de los juristas) completa el «Minián«.
  • b) Quien se encuentra en una sala secundaria de la sinagoga sin hacer ver su rostro a los demás miembros de la congregación, no completa «Minián«, pero si hay quórum sin su participación se le considera que reza con la comunidad.
  • c) Quien se encuentra en otra habitación o fuera de la sinagoga no se lo considera como que reza con «Minián«, pero puede cumplir con su obligación escuchando al oficiante.
  • d) Quien escucha al oficiante mediante la radio puede responder Amén, pero no puede cumplir con su deber al escuchar el servicio. (Perlas de La Halajá)

Se cuenta que un día  Rabí Moshe Moyal fue a visitar al Baba Sali a la hora del rezo vespertino; les faltaba una décima persona para el minián . Después de esperar un largo rato, por fin llegó el décimo hombre. Los presentes le susurraron al oído al Baba Sali que podían empezar a rezar. El Baba Sali respondió: “No interfieran en mi minián”.  Sólo cuando llegó otra persona más, la número once, el santo rabino aceptó comenzar los rezos. Al terminar , Rabí Moyal le preguntó al Baba Sali: “Honorable rabino, ¿por qué no empezó a rezar cuando conseguimos diez hombres?”. Y el Baba Sali respondió: “El décimo hombre es un buscapleitos que suele insultar a la gente y por lo tanto no puedo contarse en un quórum de rezos”. De esto aprendemos que la persona que se pelea con los demás aleja de sí a la Presencia Divina.