RABI KALIFA BEN MALKA

Una de las personalidades rabínicas más importantes del judaísmo marroquí,  tsadik cuya tumba recibe cada año visitas de judíos de todo el mundo.


Agadir, a  seiscientos kms. de Rabat, y en la costa atlántica, fundada por los marinos portugueses, tuvo desde el S XVI una gran comunidad judía. Su peor momento fue un terrible terremoto en 1960 que acabó con dos mil de esos judíos. Un trauma colectivo aún presente en todas las comunidades marroquíes desde Israel a Canadá, pasando por Francia. Los países predominantes de los cuales provienen los peregrinos que cada tres de elul llegan al antiguo cementerio judío de Agadir para acercarse a la tumba de rabí Kalifa ben Malka, zt´´l.

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No sabemos a ciencia cierta la fecha de nacimiento -hacia 1670- pero sí que lo hizo en la localidad de Safi y que quedó huérfano siendo muy joven, recibiendo su primera instrucción en judaísmo de Rabbi Joseph Bueno de Mesquita, para estudiar después en Fez, con Rabbi Ha´Gaón  Yéhouda Ben Attar y  Rabbi Shmuel Hatsarfati. Luego regresó a su localidad natal y a su primer maestro (Bueno de Mesquita, que hacía poco habían venido de Amsterdam para cuidar sus negocios en Marruecos) Sin duda fue donde aprendió el arte del comercio, convirtiéndose en Agadir hacia 1700 en un exitoso hombre de negocios cuyos barcos transitan entre la costa atlántica de Marruecos y todos los importantes puertos de Europa. Su esplendor era tal que ayudaba a otros judíos -Joseph Toledano, por ejemplo-  y mantenía estrechas relaciones con los sultanes de Marruecos.

Aunque no está del todo comprobado, parece ser que entró a formar parte  de la rica familia Mendes de Amsterdam y que  tenía relaciones,  amistosas y comerciales , con el rabino Isaac ben Shlomo Yeshurum de Ámsterdam , pues más tarde será a quien dedicó su trabajo Kaf Naqi (“Mano limpia”)

Pero su legado , lo que nos ha legado, es por su faceta como  talmudista, cabalista y hacedor de milagros. Fue miembro activo de la sinagoga que dirigía  su amigo,  el rabino Yaakov Gedaliah, y aunque oficialmente no era rabino, pro sus muchas ocupaciones financieras, sabía tanto y enseñaba tan bién que era considerado uno de los más sabios de los hombres de su tiempo en aquella comunida y tenido por  hombre justo (Tsadik), además de un gran enamorado de la poesía y la literatura rabínicas, políglota notable,  pues fue un gran viajero, etc-

Durante su vida tuvo  dos hijos y dos hijas, aunque en  Kaf Naki sólo menciona a su hijo mayor, David, quien murió a la edad de 11 años. Su esposa y una de sus hijas murieron durante una epidemia en 1728 y parece ser que el otro hijo fue asesinado el día de su boda.

El personaje de Rabí Khalifa Ben Malki, como cualquier santo en Marruecos, ha sido objeto de varias leyendas folclóricas. La más famosa de todas nos cuenta cómo el erudito y poeta,, sumido en la oración de un Yom Kipur, , es perturbado repetidamente por el capitán de siete barcos cargados de bienes y que le pertenecen.  El santo entonces se dirige a Dios y le pide “¡Señor de la creación, las vanidades de este mundo quieren distraerme de adorarte! ¡Sea tu voluntad que todos los barcos se hundan! “Y los barcos desaparecieron, para sólo reaparecer  después de Yom Kippur para sorpresa de todos.

El rabino Khalifa habría vivido mucho tiempo, superando los 90 años. Murió en Agadir alrededor de 1760 y fue enterrado primero en el antiguo cementerio de Agadir, transferido  después a Talborjt al norte de Agadir. En su tumba, también se erige un magnífico santuario de mármol.