SALOMÓ SAPORTA

Historia de un judío de Sagunto que vivió dos hechos singulares.


Muchas veces, en diferentes soportes, se sostiene que la Inquisición no perseguía y condenaba a los judíos, sino a los judeo-conversos sospechosos de cripto-judaísmo. Aparte de obviar que muchos de esos judeo-conversos hacían la conversión por la fuerza eclesiástico-política que los obligaba a la conversión, hay documentación de procesos inquisitoriales contra judíos. Es el caso, por ejemplo, de Salomó Saporta,  ( Çaporta) judío de Sagunto (Valencia) en el último cuarto del S XV.

Judería de Sagunto

El historiador israelí F. Baer -pieza clave para el estudio de la Historia de los Judíos en los Reinos Hispánicos- fue quien publicó a principios de S XX los datos de un manuscrito inquisitorial de fecha de mayo de 1488. Para unos es un caso excepcional de castigo a un fanático. Para otros es ejemplo de la persecución que había también contra los judíos.

Después de la destrucción de la judería de Valencia en la nefasta noche del once de julio de 1391 -víctima de la oleada de masacres que tuvieron Sevilla como punto de partida- Sagunto se convirtió en la mayor judería del Antiguo Reino de Valencia.  Fue, digámoslo así, judería de refugio para los judíos de Morella, Alzira, Játiva y la propia Valencia. Sagunto , así pues, llegó en esos momentos a tener una población judía que representaba un tercio de la población total, y se convierte en el centro  concentrador del norte de Valencia para  las familias judías que asumieron, desde Jaime I,  los privilegios de la Corona de Aragón para establecerse en los territorios reconquistados.

Los Saporta, que además de esta forma de apellido adoptan variantes múltiples que no podemos detenernos a comentar, parece ser que son todos ellos descendientes de Sheshet, un amoraíta -una de las generaciones rabínicas de la redacción del Talmud de Babilonia- radicados en la Península Ibérica al comienzo de la etapa de lo rishoním y asentados en lo que hoy llamamos Gerona, entonces bajo la Corona de Aragón. Saporta -esto es lo que sostienen algunos- vendría a hablar de las seis (shesh-ét) puertas del Talmud, los seis órdenes de la macro-estructura talmúdica. Todos los apellidos judíos con base semántica en el sustantivo “puerta” (Portella, por ejempo) serían -lo  decimos en condicional- variantes lingüísticas de ese mismo Sheshet primigenio.

La Inquisición o Tribunal del Santo Oficio tenía su sede originalmente en el Palacio del Real, pero en 1527 se traslada hasta este emplazamiento y construye su casa palacio, justo al lado del Palacio de Benicarló o de los duques de Borja

Parte de los Saporta habría llegado al Antiguo Reino de Valencia cuando Jaime I El Conquistador ofreció beneficios fiscales y entrega de tierras a los judíos de la corona aragonesa para repoblar la zona con habitantes que conocían la administración aragonesa y estaban capacitados para ostentar cargos de funcionariado por dominar el asunto del comercio y la banca , la medicina y el derecho , las lenguas, recibiendo a cambio de sus servicios a la monarquía una protección que incluía libertad para el culto de la fe de Moisés.

Los Saporta de Sagunto en principio eran una conocida familia de rabinos que en la ciuad de Morvedre, así se llamaba Sagunto entonces,  se dedicaba a la medicina. El padre de Salomó Saporta, Astruch Saporta, era tan buen físico -entonces eran físicos, no médicos- que en 1453 atendió al hijo del rey, que entonces era Alfonso V, El Magnánimo, a quien casaron con María de Castilla, que no le pudo dar hijos. Pero estaba Giraldona de Carlino para darle tres bastardos: María, Leonor y Fernando, que será quien cure Saporta , y que será quien después reine como Fernando I de Nápoles, es decir, la mitad de la Península Itálica (no olvidemos que la Corona de Aragón se extendía hasta los Balcanes,  al Ducado de Atenas)

Pero Salomó Saporta no se dedicó a la medicina, como era tradición familiar, ni al rabinato -como muchos de sus descendientes extrapeninsulares, tal como consta en la Enciclopedia Judía, sino que como consta en muchos legajos de varios archivos se dedicó con éxito al comercio. Según M. Meyerson, ya en 1460 era una figura señera del comercio valenciano, vendiendo mercaduría a todo Murcia y resto de la Corona de Aragón, empleando en ello a varios judíos de de Murviedro/Sagunto  y trabajando codo con codo con un judío de Almansa -hoy en Albacete- llamado Nicem Benveniste, así como con otros de Zaragoza, pero sus negocios, así consta en archivos, llegaban hasta Cerdeña, además de contarnos que tuvo dificultades para que le pagaran sus deudores murcianos.

En 1480 el baile -el gobernador local- , a pedido de su majestad, Fernando de Aragón, le encarga lujosas sedas (Valencia, con su Lonja de la Seda  es en realidad -y no Venecia- el final de la llamada Ruta de la Seda) Además, con otro judío de nombre Arditi tenía en la misma Sagunto una tienda de tejidos.

Además de comerciante, sus relaciones con el rey eran lo suficientemente buenas como para haber tenido la gracia real de recibir el tercio-diezmo, una gran parte de los gravámenes de las transacciones comerciales del aceite, el lino, la harina, la carne, etc.

Pero desde 1481 se había instaurado en Valencia el Tribunal de la Inquisición y no tardaron en formularse denuncias contra él, parece ser que por hacer comercio con conversos. Al cabo de unos años la presión inquisitorial era tal que pretendió huir, pero fue delatado y detenido, además de ver cómo todos sus bienes eran incautados , no sólo en Valencia, sino en todas las ciudades castellanas donde tuviera hacienda. Tras largos interrogatorios con torturas, el objetivo de los inquisidores se vio satisfecho: delató a muchos judíos y otros tantos cristianos le acusaban de hechos como que en el día de Pesaj mandó llevar desde Sagunto unas matzot a ciertos conversos de Valencia. El caso era tal que el mismo monarca intercedió por Salomó Saporta con tres cartas pidiendo para él un abogado defensor o que no se le incautasen sus bienes en Sagunto.

En mayo de 1488 se dictó sentencia por prácticas judaizantes, siendo su condena el destierro de Valencia por dos años, y el pago de una multa de doscientos castellanos de oro. Como seguía vigente el favor del monarca Fernando El Católico, continuó con sus negocios en la tienda de Sagunto, incluso en su función de recaudador de impuestos, que ejerció en 1490 en Requena.

Según señala M. Meyerson, Salomó Saporta murió el 3 de marzo de 1491.