TSADKA JOTSÍN Y LA IMPLEMENTACIÓN DEL RITO SEFARDÍ EN IRAK

Breve nota biográfica del rabino que marca un antes y un después en el desarrollo del judaísmo de Babel en el S XVIII.


En el año 1743, los judíos de Irak -y los musulmanes de ese país- sufrieron una gran pandemia de peste;  la comunidad hebrea quedó tan diezmada por el efecto devastador de la plaga que llegaron a  carecer  de rabinos. Incluso el rabino de Bagdad, Solimán Barzani pereció por esta causa. Para solventar el problema de la falta de líderes religiosos, el presidente de la comunidad bagdadí, jajám  Moshé Mordejai, solicitó  ayuda al rabino jefe  de Aram Tsobá, r.  Rafael Shlomo Leniado (Leñado)

Leniado, descendiente de una notoria dinastía rabínica de origen sefardí en Arám Tsobá, para ese entonces ya hacía cinco años que era dayán y rabino de la ciudad ; formó un comité de sabios para dirimir la cuestión bagdadí y se concluyó en que enviarían a Irak a uno de sus discípulos, Tsadka Jotsín, acompalado de una  cincuentena de rabinos para ocupar  los Batei Din de Bagdad y Basora.  Fue así como el judaísmo de Babilonia quedó asimilado al rito sefardí, dejando atrás todas las influencias de los judíos de Irán.

 Tsadka Jotsín nació en Arám Tsobá en el año de 1699. Todos sus hermanos mayores murieron cuando aún no habían sido destetados, así que , al nacer, su madre lo dejó a la puerta de la sinagoga. El rabino lo encontró y, cuando supo que se trataba del último hijo del rabino Saadia, se apiadó de la critatura y lo crió como a su propio hijo. Cuando tuvo edad para ello, le envió a estudiar con Leniado. Desde su adolescencia demostró estar muy dotado para el estudio rabínico clásico y no tardó en destacar en la sabiduría kabalística. Pronto empezó a escribir responsa que llegaban desde muy diferentes partes del mundo. Y con tan sólo 36 años ya discutía cuestiones halájicas con los más provectos sabios de Arám Tsobá. Así que reunía todas las condiciones deseables para hacerse cargo del liderato espiritual de los judíos de Irak.

Será rabino de Bagdad durante 30 años de incansable actividad en  la rehabilitación de la vida religiosa de los judíos; construyó  sinagogas, midrashím y mikvaot por doquier, redactó ordenanzas,  fijó costumbres que , en parte, todavía son hoy rasgos distintivos de los judíos de Babel, e impartió por sí mismo clases de Torá para todos los que quisieron estudiar. En resúmen, su rabinato cerró un círculo inmenso: si bien de Babel , en el S XI, llegan a Sefarad sus sabios, ahora, casi tres siglos después,  ese judaísmo sefardí  había retornado a Babel.

En el año 5532 (1772) Bagdad volvió a ser víctima de la peste negra. Tres de sus cinco hijos perecieron. Unos días después, el sexto día de tisrey, es decir, pocos días antes de Yom Kipur, fue el quien se reunió con sus hijos.

Aunque fue un prolífico escritor, no toda su obra llegó a la imprenta. Los manuscritos que enviava desde Bagdad a Arám Tsobá para que los imprimieran en Venecia, en muchas ocasiones se perdían. Conservamos no obstante varias obras que giran en torno a la tsdaká. Cinco generaciones después, en 1926,  uno de sus descendientes, que lleva su mismo nombre, hizo aliá a Israel y en 1929, en el barrio de Gueula, fundó la sinagoga Semesh Tsdaká. Fue el presidente de los judíos de Babel en Jerusalén hasta el año de su muerte, en 1961.