LA FIESTA DE «LA´G BA´OMER»

Festividad de la luz  de La Torá, como símbolo de la luz -Or- de la MenORá, que a su vez es símbolo de la zarza que no se consumía en Sinaí ante Moisés. La ´g Ba ´Omer.


Como sabemos, los signos del alefato hebreo no sólo representan fonemas consonánticos -y sólo consonánticos-  sino también números. Así,  el signo álef se corresponde con  1;  bet,  con dos 2 y guimel con  3.  Y así sucesivamente los diez primeros. Luego va por decenas. Lamed se corresponde con el nº 30. Lamed plus Guimel, 33 ya que guímel es 3.  Y esos dos signos juntos se  leen y pronuncian LAG. El trigésimotercer (día de la cuenta) del Omer -siendo la cuenta del Omer -Sfirat Ha´omer- la de las cinco semanas que median entre el primer día de Pésaj y Shavuot, la fiesta de la Entrega de la Torá.

¿Pero qué se conmemora en esta fecha, que siempre cae en el día 18 del mes de Iyar, es decir, 33 días después de Pesaj, el trigésimo tercer día de la Cuenta del Omer?

A finales del S. I, concretamente en el año 70 d.e.c.,  tras la destrucción romana del Templo de Jerusalén, el emperador Vespasiano – el padre de Tito-   permitió a Rabí Yojanán Ben Zakai trasladar el Sanedrín -el Tribunal Supremo  de los Hebreos- a la localidad de Yavne, donde permanecería durante setenta años. Y sólo para que los judíos pudieran seguir calculando el calendario. Fue la única concesión permitida a los hebreos en el momento de la destrucción del Templo.  Ben Zakai -del linaje de la Casa de David-  era discípulo de Hilel El Viejo y fue uno de los más importantes rabinos de la era rabínica de los tanaítas -los compiladores de la ley oral, La Mishna- polemizando fuertemente con los saduceos ante hechos tan fuertes como tener que sustituir los sacrificios por rezos. En este entorno de Yavne, pero ya en la época de la rebelión de Bar Kojba contra el imperio de Adriano,  surgió la yeshivá de rabí Akiva, tercera generación de tanaítas y uno de los mayores colaboradores de La Mishna: el padre del judaísmo rabínico. Adriano ordenó ejecutarlo en Cesarea por transgredir la prohibición de enseñar Torá.- por lo que es considerado uno de los 10 mártires del judaísmo y su nombre es recordado en el servicio de Yom Kipur.

En un momento dado, como había pocos problemas, una fuerte  plaga asoló la Tierra de Israel, provocando mucha mortandad y desesperación. Dicen que perecieron unos 24.000. El día 33 de la Cuenta del Omer -Lag Ba´Omer-  cesó la plaga de peste que asolaba en Yavne a los discípulos de Rabi Akiba, es decir, se aseguraba de momento la continuidad de la labor rabínica. El fuego purificador de La Torá -la luz resplandeciente.

Medio millón de judñios en Merón para Lag BaÓmer

Por otra parte, en esta misma fecha del calendario hebreo  también se conmemora el 18 del mes de iyar (el día 33 de la Cuenta)   la hilulá -el aniversario funeral-  de uno de  los alumnos destacadados de R. Akiva:  Shim´on Bar Yojai (Rashbi), una de las columnas más importantes del judaísmo que nosotros conocemos hoy en día: el judaísmo rabínico, esto es, post-talmúdico.

 

Shim´on Bar Yojai también estaba condenado a muerte por Roma, pues había hecho unos comentarios muy críticos contra el Imperio ;   para evitar ser ejecutado por los invasores romanos, tal cual su maestro el Rabí Akiba, Bar Yojai  se escondió en una cueva de La Galilea, con su hijo Eleazar, durante doce años; cuenta la leyenda que alimentados por un algarrobo y un manantial. Sólo abandonaron la cueva cuando Elías llegó a la cueva y les anunció que el emperador había muerto y todos sus decretos dejaban de tener validez.

Se dice que durante ese tiempo cavernicola se dedicó a la escritura y a recibir visitas angelicales que le revelaron saberes inefables, pero no está comprobado que escribiera nada, aunque se le atribuyen ciertas obras.  Sí es cierto que el resto de su vida enseñó Torá en la localidad de  Jurbat Shmá, en el Monte Merón, en  La Galilea. El día de su muerte reveló los conocimientos que servirían después a Moisés de León a redactar la obra cumbre de la cabalística, El Zohar, El Resplandor,  aunque muchos dicen que es Bar Yojai su autor. El propio Moisés de León así lo dice en el texto, pero esto es un recurso estilístico de la época. 

Es así que en Lag Ba´Omer, desde el S XI al menos,  se peregrina en muchedumbre a su tumba en el Monte Merón, muchedumbres de judíos  portando   antorchas, tal como requirió el mismo Bar Yojai: con hogueras que simbolizará la luz espiritual de La Torá, la luz iluminadora que hubo en su casa el día de su muerte, revelando los secretos ocultos de La Torá, En El Zohar, un apodo para referirse a Bar Yohai es «בוצינא קדישא, Butsina kadisha, La Vela Eterna. Es tradicional leer esta obra en esta fecha.

La hoguera de la tumba de Bar Yojai es tradicionalmente encendida por miembros de una dinastía jasídica, los Boyan, por un privilegio concedido  hace muchos años -s XVIII-  por los rabinos sefardíes de Tzfat. En el año 2000 por ejemplo asistieron unos 300.000 al encendido de la medurá, la hoguera.

Ese día también es el momento de la ceremonia de los upsherin, el primer corte de pelo de los niños de tres años, mientras sus padres agasajan a los presentes con vino y dulces.

El 18 de iyar, el 33 del Omer, si se prefiere, también es un día en que los jajamín de La Galilea ayunaban en recuerdo de Yehosúa Ben Nun. Según la tradición ese día no sólo Bar Yojai habría muerto sino que también habría nacido.

Peregrinación a la tumba de Rashbi en 1920

Los 33 primeros días de la Cuenta del Omer son de luto en el judaísmo -no se compran cosas nuevas por gusto, ni se realizan bodas ni se escucha música, pero a partir de ahora las cosas cambian.