ABRAHAM SENIOR NO HUBO UNO, SINO DOS.

Historia de un poderoso judío segoviano de la corte de los Trastamara, creador del linaje de los Coronel.


1412 y Segovia eran un momento y un lugar donde, si nacías del vientre de una hebrea, debías andarte con mucho ojo en la vida y estar bien despierto; no hacía mucho, en 1391, se habían perpetrado las matanzas de judíos más terribles de la judería hispánica. Muchos se fueron de la Península Ibérica -como los sevillanos, que partieron en masa al Magreb- otros se quedaron, con la esperanza de que cambiaran las cosas. Y otros buscaron protección de cualquier forma y a cualquier precio.

Aljama de Segovia, en rojo

El año de su nacimiento – 1412- es el de los Compromisos de Caspe: Juan II tenía dos años cuando su padre murió, así que , como se decretó en Caspe, Aragón, hubo un período de regencia:  estos regentes serían su madre, Catalina de Lancaster, y su tío, Fernando de Antequera. El testamento de Enrique III también declaraba preceptores del infante al camarero mayor del rey, Juan de Velasco, y el obispo de Cartagena, Pablo de Santamaría, un cristiano nuevo que nació con el nombre de Shlomó ha´Leví .

Este  señor fue rabino mayor de Burgos,  pero  tras las prédicas  antisemitas de Vicente Ferrer, abjuró del judaísmo y se bautizó con el nombre de Pablo García de Santa María;   su esposa no se quiso convertir y le abandonó; hasta le quitó a los hijos (uno de ellos Alfonso de Cartagena)  El dos de enero de 1412, Pablo de Santamaría redactó un edicto exigiendo la conversión de todos los judíos, decretado en tiempos de la regencia de la reina viuda, Catalina de Lancaster.

Así que  aquel 14 de octubre de 1412,  Don Fernán Pérez don Abraham Senior no nacía en un mundo fácil. Pero  su vida  no sería complicada.

Murió un año después del decreto de expulsión y está enterrado en el impresionante monasterio de El Parral, Segovia, mandado construir por su señor, Enrique IV de Castilla.

Cementerio judío de Segovia

Desconocemos el nombre de su esposa, pero en 1436 y 1439 tuvo dos hijas, Constancia y Reina. La primera casará con el linaje de La Vega; Reina, con el de Abulafía. También tuvo un hijo, Juan, que pasó a Portugal.

Toda la familia se dedicó a las finanzas y tenían en sus manos absolutamente todas las rentas de la corona de Castilla, que de Juan II habían pasado, en 1454,  a su hijo, Enrique IV El Impotente.

Este monarca sufría el peor mal que pueda atenazar a un rey: la imposibilidad de engendrar un heredero.  Tal era el obstáculo que se recurrió a unos físicos hebreos para remediarlo; según el humanista Hieronymus Münzer, los médicos judíos fabricaron una cánula  de oro que introdujeron en la vulva de la Reina para inseminarla. Juana de Portugal, nieta de un tío de Enrique, trajo al mundo, por obra y gracia de la rudimentaria in vitro fecundatio de los médicos judíos, a quien el populacho y hasta la historia llamaron  Juana La Beltraneja.

Mientras tanto ,  Don Abraham se dio a la política, apoyando a un grupo de alto burgueses -como él mismo- que querían entretejer un tejido industrial urbano. Ese grupo lo formaban, entre otros , su pariente, Andrés Cabrera, que era camarero real de Enrique IV,  o su esposa, que era  dama de la entonces princesa Isabel – hermana de Enrique IV y posterior Isabel La Católica.

La gente no se creía que Juana la Beltraneja era hija de Enrique IV. Todo el mundo “sabía” que el primer matrimonio , con Blanca de Navarra, había sido anulado porque no se consumó la noche de bodas, ya que el rey había sido víctima de un maleficio…Así que, ¿cómo iba a haber podido concebir con Juana de Portugal? No había ni rezo ni pócima capaz de deshacer el entuerto de la impotencia. Y por supuesto no se barajaba la posibilidad de que al rey no le gustaran las reinas. Contra eso ni los brebajes de la ciencia erótica de Italia tenía remedio. Rameras segovianas aseguraban que el rey cumplía en la cama y en el trono. Estaba claro que Juana era hija del adulterio de la reina con D Juan de Beltrán, así que a la infanta le quedó el mote de Juana La Beltraneja. Es más, decían, el propio Enrique había consentido los cuernos , y hasta el mismo rey había sido amante de D Juan.

Don Abraham Senior ,  que ya para entonces pertenecía a la corte,  medió para concertar los esponsales de la infanta  Isabel con Fernando de Aragón. Y  también lo hizo luego,  cuando del rumor de corte se convirtió en asunto de estado, dando como resultado la Guerra de Sucesión Castellana;   se enfrentaron, por un lado,  los partidarios de Isabel «la Católica» –hermanastra del fallecido– y por otro,  los partidarios de doña  Juana. Hasta tuvieron que intervenir Francia y Portugal.  El conflicto se zanjó en 1479, con el Tratado de Alcáçovas: Juana firmó la renuncia a sus derechos al trono castellano y asumió el destierro a Portugal. Isabel firmó que era reina de Castilla.

La nueva monarca castellana, nobleza obliga, en gratitud a los servicios prestados, dotó a Senior  con una pensión vitalicia de 100 000 maravedíes (una barbaridad) Pero además, se le nombró juez de la aljama segoviana y rabino mayor de la corte , aunque esto generó escándalo hasta en sus propios familiares, pues no estaba preparado halájicamente para ello, solamente estaba económicamente dotado para ostentar el cargo, pero nada más.

Casa de Senior en Segovia. Fue convento franciscano. Hoy Centro Didáctico de la Judería.

La cercanía a los Reyes Católicos le ayudó a  proteger a la comunidad judía que representaba y por la cual era así todo, criticado.  Incluso consiguió retrasar el Edicto de expulsión. Pero no consiguió derogarlo, a pesar de que él, y su amigo Isaac Abravanel, pusieron maravedíes de su bolsillo para sobornar a quien podía haber impedido su redacción y promulgación. Ante la obstinación de Isabel, a los ochenta años de edad, Abraham Senior se convirtió al catolicismo  el 15 de junio de 1492 en el monasterio de Guadalupe,​ siendo los padrinos del bautizo ambos reyes, y el oficiante el primado de España.  Lo convirtieron en un espectáculo moralizante en forma de propaganda, pensando que muchos judíos seguirían sus pasos. Abravanel se fue a Nápoles. Shlomó, el hermano de  Abraham, se fue a los Países Bajos, incapacitado para convertirse al catolicismo por mantener una posición social alta. En Flandes, su nieto fue un gran judío, que aportó mucho en todos los sentidos a la comunidad judía.

El Edicto entró en vigor. Senior murió antes de que pasara un año. Fue enterraado con   el nombre cristiano de su padrino, Fernando , y los apellidos Pérez Coronel .

David Koren

Pero no sólo hubo un Abraham Senior. Poco después, en 1581,  nacía en Lisboa Diego Teixeira Sampayo, criptojudío, también hombre de finanzas de la corte católica, que a los 66 años, en Hamburgo, retornó a la fe mosaica y tomó el nombre de Abraham Senior el día de Viernes Santo de 1647 o ´48. Fue líder de la comunidad sefardí de Hamburgo y llevó un fuerte tren de vida, hasta compró para vivir el que hubiera sido palacio de la reina Cristina de Suecia, su amiga íntima.  Consiguió que el rey de Dinamarca ratificara los derechos de la comunidad judía firmados por su predecesor.

En Israel son conocidos dos descendientes de Abraham. Uno de ellos , uno de los funadadores de Tel Aviv, Yaakov Persltein: otro, David Koren, diputado de la Kneset por La Galilea.

 

Fuente: אנציקלופדיה עברית, חברה להוצאת אנציקלופדיות בע”מ, 1981, עמ’ כרך לב. עמוד 202 בערך “שניאור דון אברהם

Alcázar de Segovia