EL AUTO GRANDE DE MÉXICO

Notas sobre el mayor auto de fe perpetrado en México el once de abril de 1649.


 Juan de Mañozca y Zamora, nacido en Marquina, Vizcaya, en 1580, fue designado en 1643 arzobispo primado de Nueva España; su misión, realizar una inspección general, una especie de auditoría interna, del Tribunal de la Inquisición, (lo cual de facto le convertía en inquisidor general de la sede en la ciudad de México y, por ende, de todo el virreinato novohispano. ) El segundo de los  inquisidores del tribunal era  Francisco Estrada y Escobedo, también de origen vasco, en este caso guipuzcoano.

 Por aquella época existía en Nueva España una considerable colonia de portugueses; aunque representaban un tanto por ciento muy pequeño de la población total – unas 12.000 personas- destacaban porque algunos de ellos habían copado cargos de poder y de relevancia comercial en México, Acapulco y Veracruz. Algunos, poseían el monopolio del comercio ultramarino, como era el tráfico de esclavos, las especias y  todos los productos importados desde Europa del Norte y su Liga Hanseática. En el S XVII surgió contra los portugueses una gran animadversión por tres razones: en primer lugar, encontraban peligroso su ascenso socio-político; en segundo lugar, porque  estaban en contacto con los portugueses europeos y los holandeses, en contra de los intereses de la monarquía española. Y en tercer lugar, por la sospecha general de su cripto-judaísmo.

  Juan de Mañoza y Zamora, que acusaba a sus predecesores de dejadez en el empeño inquisitorial, encontró las declaraciones de un malsín llamado Gaspar de Robles por el cual consiguió hacer una lista de 238 individuos susceptibles de ser ajusticiados por el tribunal. La inquina que lo arrastraba era tal que parece ser que hasta algunos inquisidores reprobaron sus formas de saltarse las normas del Tribunal. De hecho , más tarde se les imputaran 175 cargos a Juan Sáenz de Mañozca, Francisco Estrada y Escobedo y Bernabé de la Higuera.

 El proceso inquisitorial sobre todos estos portugueses fue en varias etapas. En 1646 , en la iglesia del convento Real de Santo Domingo, fueron reconciliadas 40 personas. El segundo de los autos fue en 1647 , cuando  salieron 20 personas al tabladoen el interior de la catedral. El tercero tuvo lugar en 1648, en la iglesia de los jesuitas, con 25 reos. Y finalmente se realizó el más auto jamás perpetrado en el Nuevo Mundo ,  en la plaza del Volador, donde se ajustició a 109 condenados,  de los cuales 13 fueron relajados en persona. Todos ellos ,a excepción de uno, fueron acusados de judaizantes; 57 fueron quemados en efigie, puesto que ya habían fallecido;  13 fueron asesinados siendo quemados vivos.

Sólo uno de ellos se declaró judío: Tomás Treviño de Sobremonte, un  mercader especializado en el comercio de la grana cochinilla, quien por algún tiempo se le conoció como Jerónimo de Represa;  este judío había nacido en el año 1592, en Medina de Ríoseco (Valladolid, España) y era hijo de D. Antonio Treviño de Sobremonte y de Dña.   Leonor Martínez de Villagómez, la cual había sido relajada en estatua por judaizante a manos de  la Inquisición de Valladolid, así como otros muchos de sus parientes. Su padre provenía de un aristocrático linaje de cristianos viejos y su madre, de una familia de judeoconversos. Tras terminar sus estudios con los jesuitas, marchó a estudiar Leyes en Salamanca, y allí se empleó como escribano de un noble. Don Tomás contrajo matrimonio con María Gómez, y de ella tuvo dos hijos, Rafael de Sobremonte y Leonor Martínez, que también cayeron en las garras del Santo Oficio.

Marcos de Torres, virrey de Nueva España entonces , no asistió al evento por estar muy enfermo:  de hecho, murió doce días después del Auto de Fe. Pasó a la historia con el adejativo de grande porque nunca hubo tantos  condenados a un mismo tiempo en la historia de la inquisición mexicana.