JATÁN HA´TORÁ

Conceptos de la liturgia hebrea que tienen una historia y una evolución que debemos conocer.


Durante el servicio sinagogal de Simjat Torá,  como sabemos,  se celebra la conclusión del ciclo  de lecturas de las  54 porciones de lectura del Pentateuco (parashot, o en castellano «perícopa») La última persona en subir ese día al estrado de la sinagoga (la tevá) la persona que va a leer los últimos versículos del ciclo anual se denomina «Jatán Ha´Torá» (así como ,por analogía,  a quien se le otorga un premio es, por ejemplo, «jatán Pras Israel» ) Y al que se le concede el honor de leer los primeros versículos del primer Libro, se le denomina Jatán Be´Reshit.

 

El jotém de Najmánides (Ha´RambáN)

Por una extremada tendencia a la traducción literal de los conceptos hebreos, abunda quien traduce «jatán» como «novio» porque el único jatán que le es familiar es el hombre que se casa, es decir, el novio de la boda. Pero el concepto de jatán, aunque también tenga esa acepción de «novio» no se queda ahí, ni proviene de ahí.

Avraham Yaari, (1899-1966) investigador enorme de joyas literarias del hebreo, entre su copiosa obra escribió la Historia de la fiesta de Simjat Torá, publicada por el Instituto del Rav Kook. En ese libro se nos cuenta que el origen de la fiesta en sí está en Babilonia y que no se celebró en la Tierra de Israel hasta la era rabínica de los Gaones, es decir, entre el S VII y X de la era común, el último genial esplendor de sabiduría rabínica en las academias de Sura y Pumbedita,  inmediatamtne anterior al desplazamiento del foco difusor de cultura hebrea a Sfarad.

En aquellos tiempos, en Jerusalén el ciclo de lecturas de la Torá se completaba cada tres años, mientras que en Babilonia lo habían dividido para consumar la lectura de la Torá en el transcurso de un sólo año.  En esa fecha se celebraba el hecho de haber llegado al final. Pero no de volver a empezar de nuevo en la parashá inicial, Be´reshit. Es decir, en origen, no era jatán Torá, sino jatám Torá, no con  «nun sofit»  sino con «mem sofit», no novio, sino sellador, clausurador  (como en jatimá, firma, cuando decimos en Kipur «jatimá tová») O de igual manera , suegro, jotén , el que firma en la K´tubá, el contrato matrimonial, con el jatán, el que jotém/firma ese contrato con su suegro.

Daniel Sperber, rabino de la Universidad de bar Ilán, donde ostenta una cátedra en Talmud, cuenta entre sus publicaciones un interesante libro en ocho volúmenes , Minhaguei Israel, «Las Costumbres de Israel» (Instituto R. Kook, 1998-2000) lo ratifica, dando unos cuantos ejemplos de esa transformación fonológica  del hebreo clásico al hebreo talmúdico.

A estos fenómenos en lingüística se les denomina ultra-corección, y aunque contravienen la norma, se hace tan popular, por lógica, que se convierte en generalidad. Por eso quien tiene el honor de recibir un premio lo tiene como quien tiene el honor de «sellar» el ciclo de lecturas de parashot ha´shavúa.