LA GRANADA Y EL SEDER DE ROSH HA´SHANÁ



La granada -la que tiene muchos granos- tiene su origen en el quinto milenio, en las costas del Mar Caspio, lo que hoy es el norte de Irán. Pero sólo está demostrado que se cultiva en lo que llamamos Mesopotamia desde la segunda mitad del tercer milenio (fin de la Edad del Calcolítico, o del Cobre, y principios de la Edad del Bronce, que es  la época tanájica de los Patriarcas. También se han encontrado restos en las excavaciones arqueológicas de Tel Guezer, en el antiguo camino de Yafo a Yerushaláim, así como en las ciudades perdidas del Neguev, como Nitsana, y hasta en Ein Guedi y Masada. Los cananeos que los griegos llamaron fenicios llevaron la granada hasta el mundo púnico de su fundación en  Cartago, y de ahí la llevaron a la Península Ibérica, donde la conocieron los romanos y por eso llamaron manzana cartaginesa, punica malum. Precisamente es Sfarad el primer productor mundial de la actualidad, seguido de Italia y el Magreb.

La granada -uno de los siete frutos sagrados del judaísmo (Shivát ha´Miním)-  es de suma importancia econóica y cultural para toda la cuenca del Mediterráneo: el primer símbolo de fecundidad, pues madura al final del verano, cuando se hace  la cosecha, es decir, cuando los graneros están repletos y los campesinos tienen tiempo de dedicarse a cuidar de sus espíritus. En Deuteromonio 8 se menciona esta hermosa fruta como símbolo de la prosperidad.

 Porque H´,  tu Dios, te hace entrar en la buena tierra, una  tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; una tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. 10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a H´,  tu Dios,  por la buena tierra que te ha dado.

Así mismo, en la Parashá donde se relata el episodio de los expedicionarios que entraron en la Tierra Prometida antes que los israelitas, Números 13, se menciona otra vez este fruto como símbolo de las bondades de la tierra:

 Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos. 24 Y se llamó aquel lugar el Valle de Escol,[a] por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel

En hebreo, el término que la nombra es  «rimón» , רימון, como casi en todas las lenguas semíticas -vivas o muertas- aunque parece ser que la raíz de la palabra es egipcia -hay papiros del S XII a.e.c., de la época de Ramsés III que la nombran. (El hebreo tiene muchs raíces egipcias también ) En el s XII, pero d.e.c.,  la nombra otro medio egipcio, Ha´Rambám -que a la sazón era médico-  como muy beneficiosa para calmar hemorragias, diarreas y cefaleas. Hoy es considerada como uno de los mayores antioxidantes.

Luego , el símbolo pasó a ser usado en profecías de la destrucción,  como las de Jagai, que pronosticaba un tiempo en que no habría granadas…

La  connotación de la belleza viene porque la belleza fecunda de sus granos son cantados en el último libro en entrar en el cánon hebreo: El Cantar de los Cantares.

Levantémonos de mañana a las viñas;

Veamos si brotan las vides, si están en cierne,

Si han florecido los granados;

La inteligencia viene mentada en la Guemará, con el dicho «רבי מאיר רימון מצא, תוכו אכל קליפתו זרק», esto es: «Rabi Meir encontró una granada, tiró la cáscara y se comió el contenido» en clara alusión al sentido crítico de las cosas que todo judío debe disponer en todo momento.

En el Seder de Rosh Ha´Shaná, donde todo es una representación semiótica -un lenguaje de símbolos, que no de signos-  todo esto se traduce en la leyenda de que el número de granos de una granada es el mismo que el de mitzvot , 613.

Puesto que lo que deseamos para renovar el ciclo de la vida judía es que la forma en la que seamos inscritos en el Libro de La Vida sea lo más fecunda en mitzvot que nos beneficien, la granada es indispensable para aparecer en los simaním de la mesa de Rosh Ha´Shaná: deseamos que el año nos sea propicio para ese Juicio con una gran prosperidad de mitzvot que nos inclinen la balanza del juicio y nuestro nombre se inscriba del mejor modo. Por eso su bendición en el Seder de Rosh Ha´Shaná es:

Su bendición es

YEHI RATZON MILEFANEJA, ADONAI ELOHEINU VEELOHEI ABOTEINU, SHEIRBU ZAJIOTENU kARRIMON Sea tu voluntad,  D´s nuestro  y D´s de nuestros ancestros , que se multipliquen nuestros méritos como la granada.

Y para terminar, una receta de lo que se puede hacer con una granada:

SALSA DE GRANADA AL PEDRO XIMÉNEZ

  Una salsa adecuada para carnes blancas, tanto de ave como de pescado, y ensaladas  -por ejemplo de manzana verde rociada con limón -no se oxida-   y puerro hervido en picatostes caseros de oliva )

Para escoger las granadas: si el exterior es muy rojo el grano será más ácido. La tonalidad de la cáscara no influye en el rojo del grano. Pero la cáscara debe ser tersa, sin grietas, cuanto más grandes mejor. También hay que contar que la granada mollar de España madura más tarde que la israelí.

 

Ingredientes:

ACEITE DE OLIVA (Primera extración extra)

1 CHALOTA

1 GRANADA

1/2 LIMÓN

1 CUCHARADA DE AZÚCAR MORENO

1 PIZCA DE SAL

1 COPA DE PEDRO XIMÉNEZ (o cualquier vino de Jerez) la uva -otro fruto sagrado para el judaísmo- si es de Córdoba es de la denominación de origen Pedro Ximénez; si no dispone de este vino use vino blanco muy seco)

Se pica la cebolla muy finamente  con un poco de sal y se pone a pochar en aceite de oliva  -fuego bajo , sin que llegue a freir- Aceite, mejor de graduación suave. Cuando se ablande la chalota,  se agrega, por este orden, los granos de la granada, el zumo del medio limón y una cucharada de azúcar moreno. Se remueve todo con cuchara de madera y se deja cocer durante cinco minutos a fuego siempre bajo.

Después se agrega el jerez y se deja cocer al menos dos minutos (es el tiempo que tarda el alcoholen evaporarse)

Se pasa todo por un procesador de alimentos hasta que quede una salsa cremosa o por batidora y después por el colador chino.

Se sirve en salsera.