LAS CUATRO VECES QUE SE ABOLIÓ LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA

 Historia abreviada de la lenta abolición del Tribunal de la Inqusición en España.


  La Inquisición, detestable monstruo de la historia, fue una realidad tan anormal que incluso para morir hubo que matarla cuatro veces. La última, la definitiva, fue el 15 de julio de 1834, por orden expresa de la entonces regente del Reino de España, Dña. María Cristina de Borbón-Dos Sicilias.

 El gran escritor Mariano José de Larra, en 1835, escribió el epitafio del deleznable tribunal: «Aquí yace la Inquisición, hija de la fe y del fanatismo, murió de vejez.» ¿Vejez?.  La Inquisición estaba ya agotada cien años antes, a mediados del S. XVIII, por efecto de las ideas de la Ilustración. Reinando Felipe V se perpetraron 700 autos de fe. En el reinado de Carlos III, 10.  El último auto de fe se celebró en Sevilla en 1781 y en él se quemó a un mujer por mantener relaciones sexuales con sus confesores. El último ajusticiado lo fue en 1826: un maestro de escuela de Valencia, ahorcado tras dos años de prisión por no impartir en sus cursos la fe católica.

  El primero en abolir el tribunal de la Inquisición Española fue Napoleón Bonaparte. Habiendo invadido España en 1808 para poner en el trono madrileño a su hermano José (Pepe Botella), una de las primeras medidas tomadas fue la promulgación de  los llamados  Decretos de Chamartín, en los que se abolía el Antiguo Régimen. Como método propagandístico del imperio napoleónico como libertador de las fuerzas opresoras de Europa, se abolió así el Tribunal de la Inquisición  «como atentatorio a la soberanía y a la autoridad civil» y se ordenaba, además,  que sus bienes pasaran a la Corona de España, esto es a José Bonaparte, que sería el rey.

 Sin embargo, todo era ilegal: primero, si el rey era José Bonaparte, máxima autoridad teórica, la abolición la firmaba Napoleón; segundo, las leyes impuestas por una fuerza extranjera e invasora no tenían validez en España, que reconocía como rey a Fernando VII (rehén en Francia) y como única ley, las de las Cortes de Cádiz. Así que es una abolición que no tuvo efecto real alguno para los españoles.

 Luego, al redactarse la Constitución de 1812, se generó un largo debate sobre si la Inquisición tenía cabida en la Carta Magna o no. La propuesta de la Comisión fue que la Inquisición debía ser abolida y sustituida por unos «Tribunales Protectores de la Fe» dependientes de los obispos, lo cual enfrentaba a liberales contra «serviles» (así denominaron a los diputados que querían la Inquisición) Ganaron los liberales: 90 votos a favor de la abolición y 60 en contra. El decreto se leyó en las misas de tres domingos en toda iglesia de España.

Fernando VII, considerado el peor rey de España

Expulsados los franceses de España, Fernando VII retoma el trono español y en julio de 1814 restaura la Inquisición. De todos modos, la institución ya no es lo que había sido y ahora sólo se dedicaba a amonestar a los convictos (excepto en el caso de los masones, que en algunos casos fueron torturados) El 20 de mayo de 1818 falleció el inquisidor general Mier y Campillo y fue sustituido en el cargo por el obispo de Tarazona, Jerónimo Castillón y Salas, que sería el último inquisidor general.

Pero la monarquía absolutista de Fernando VII estaba destinada a caer: tras el triunfo del pronunciamiento del general de origen asturiano Rafael de Riego y el consiguiente restablecimiento de la Constitución de 1812 , la Inquisición fue abolida por tercera vez el nueve de  marzo de 1820.  Es entonces cuando se produjo un asalto a las cárceles inquisitoriales y se saquearon los archivos (con todo lo que eso conlleva para el estudio histórico de las aberraciones perpetradas, aunque quedaron registros de procesos inquisitoriales que podemos estudiar hoy.)

Mª Cristina de Borbon-Dos Sicilias

En 1833 muere Fernando VII. Por testamento, y puesto que su hija Isabel es menor de edad, toma las riendas del país la reina viuda,  María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. El hermano del rey, Carlos, cree que él es el heredero legítimo y estallan las guerras carlistas al grito de «Viva Carlos V, viva la religión, viva la Inquisición». La regenta, para asegurar el trono de su hija, la futura Isabel II, se alía con los liberales moderados y así, el 15 de julio de 1834,  el jefe del gobierno, Francisco Martínez de la Rosa promulga un decreto por el cual es abolido, ahora de forma definitiva, el tribunal de la Inquisición.

El periódico La Gaceta, de Madrid, lo publicó el día 17 de ese mismo julio. ¿Por qué tardaron dos días en hacerlo público? El mismo día que el pueblo español tuvo esta noticia se desató una reacción anticlerical  que fue ganando intensidad a medida que pasaban las horas y que pasa a la historia como la Matanza de Frailes de 1834: en este evento  fueron asesinados setenta clérigos. Según Caro Baroja los eventos se realizaron predominantemente en Cataluña. Pero también en Madrid se organizó la revuelta contra la Iglesia entre la Puerta del Sol, la plaza de la Cebada, el convento de San Francisco el Grande, y las calles de Toledo y Atocha -donde estaba el convento de los dominicos, la orden que gestionó siempre la Inquisición. Allí asesinaron a cinco dominicos.)

No obstante hay que aclarar que esta matanza coincide con la abolición inquisitorial pero el motivo que la provocó fue el rumor de que los frailes habían contaminado el agua potable para expandir el cólera. Como cuando a los judíos medievales se les acusaba de ser los causantes de la peste negra habiendo contaminado los pozos de agua potable (de los cuales también bebían los judíos mismos, pues no había otros sitios de donde beber).

  Bibliografía:

  • Pérez, Joseph (2012) . Breve Historia de la Inquisición en España. Barcelona: Crítica.
  • Caro Baroja, Julio (2008) [1980]. Historia del anticlericalismo español. Madrid: Caro Raggio.