LOS ABENDANA

Los derroteros de una familia, los Ha´Ben Dana, entre Castilla, Portugal, Países Bajos e Inglaterra.


El criptojudaísmo -esa forma de vida en la cual de cara a la galería eres un nuevo cristiano y en tu fuero interno sigues profesando fe en la Ley de Moisés- nunca fue una forma de vida fácil. Quien pensó que refugiándose en Portugal podía seguir siendo judío acabó viéndose obligado a vivir  bajo el paripé del bautismo y  la trágica realidad de la matanza de Lisboa en 1497. Es el caso de una familia  «cripto-judía»  que huyó de la Inquisición portuguesa retornando a Castilla;  uno de sus vástagos, Francisco Nuñez Pereyra fue de los que  ya no pudo más con el teatro, el acoso, el miedo, los remordimientos y el problema de identidad,  así que decidió abandonar las soleados campos castellanos y se radicó en la  penumbra de la pequeña comunidad sefardí de Hamburgo.

Al poco tiempo se casó , como era entonces costumbre, con una prima, Justa Pereyra, que radicaba en Amsterdam. Fueron padres de una serie de hijos que, por desgracia,  morían uno tras otro. La madre consideró que esta maldición uterina se debía a que su esposo no había sido admitido en la Tienda de Abraham tras abjurar de la fe mosaica. Así que separaron hasta que no hubo una ceremonia legal de retorno, donde adoptó el nombre de David Abendana, que no era capricho sino su verdadera «alkurnia», como se dice en judeo-español al linaje.  Y como David Abendana fue enterrado en el crudo febrero de Amsterdam en 1625. Dejó tras de sí, dos hijos, Manuel y Abraham. El primero llegaría a ser jajám del kahal de Ets Jaím.

Mientras tanto, en España, que desde el mismo año de 1625 se encontraba enfrentada bélicamente con los Países Bajos,  Yosef Abendama -no sabemos en qué grado pariente de David- vivía el intenso imperio de Carlos I de España y V de Alemania. En 1630 este banquero  tuvo un hijo, al que llamó Yaakov (poco después tuvo otro retoño, al que llamó Isaac) La situación  de tensión era tal que no les quedó más remedio que embarcarse en Laredo, hoy Cantabria, y partir hacia Flandes, rumbo Hamburgo. No obstante, tampoco estos estuvieron mucho tiempo en esa ciudad (hoy alemana) , pues pronto aparecen los hijos como estudiantes en la yeshivá de los Pinto  en Rotterdam.

Yaakov fue nombrado jajám de Rotterdam en 1655. Cinco años después hizo un sermón, una drishá, en honor de los judíos que habían  perecido en los Autos de Fe de Córdoba. Y también se le conoce como traductor al español de Ha´Kurazí, de Yehudá Ha´Leví.  Junto con su hermano Yitsjak, publicaron importantes obras en el epicentro editorial que fueron los Páises Bajos en estos tiempos en que el catolicismo se enfrenta a la llamada Reforma Protestante. O como se denomina modernamente , la Revolución Protestante, que es al cristianismo lo que en el S XIX el Reformismo Judío al Judaísmo.

Yitsjak, en un momento dado, fue uno de aquellos sefardíes radicados en los Países Bajos que pasaron a configurar la nueva comunidad judía en Inglaterra. Su primer destino fue la universidad de Cambridge, donde impartió clases de Hebreo mientras ponía el colofón a un proyecto comenzado treinta años años: traducir La Mishná al latín. También hizo otra cosa: vender todos sus libros en hebreo a la más conocida de las bibliotecas de Oxford, la Biblioteca de Bodeleian, pues tenía una cátedra en el Magdalen College.

Su hermano Yaakov, en 1681 también abandonó los Países Bajos y fue nombrado jajám de la comunidad sefardí de Londres, en Bevis Marks, cargo que ocupó hasta el día de su fallecimiento, el 12 de diciembre de 1695.

Hermano de los dos anteriores, pero menos conocido, fue Daniel Abendana, autor de una obra de disculpa dedicada a Isaac Levi Ximenes, que lleva el título, «Respuesta a las proposiciones de uno que Siendo de la Nación Judaica por se Mostrar tan Católico Cristiano» (Manuscrito en la Stadtbibliothek,  Hamburgo)