MEÁM LOEZ

La enciclopedia  conocida como Me´am Loez, publicada en Kosta , 1730, por rabí Ya´akob Kulí es una gran fuente de historias que han sido contadas de generación en generación.


«Me´Am Loez» -literalmente, en hebreo, «De un pueblo extranjero»-es una obra que debe su título a un hipervínculo con un versículo del Libro de Tehilím (Salmos), concretamente el primer versículo del salmo nº 113:

«Cuando Israel  salió de Egipto, la casa de Yaakov  del pueblo extranjero»

 En judeoespañol, la lengua original de la obra en sí:

«En saliendo Ysrael de Eyfto, la kaza de Ya’akov de puevlo de linguage estranio»

La obra es una  enciclopedia de exégesis tanájica en la que se comentan 13 libros de los 24 que tiene el Tanaj.  Además , para la captatio benevolentiae del lector, también tiene gran número de midrashím y agadot, cuentos y leyendas. Su objetivo era acercar la sabiduría judaica  a quienes, pro diferentes causas, en el S XVIII ya no dominaban el hebreo post-clásico, o talmúdico, por lo cual se hizo necesaria una obra magna en la lengua que los sefardíes hablaban, leían y escribían.  No fue fácil la aceptación de la obra, pero esto se solucionó cuando un potentado sufragó una primera edición de mil copias. La obra, es de una envergadura descomunal -se edita hoy en 20 volúmenes.

Rabí Ya´akov Juli, responsable de los comentarios del Génesis y de Exodo,  nació  en  Jerusalén hacia 1689. Fue uno de los mayores sabios rabínicos del S XVIII, además de editor de obras literarias de orden talmúdico. Su padre, rabí Majir, era yerno de rabi ben Habib, rabino tesalonicense que fue Rishon Le´Tzión en Jerusalén. En 1713, rabí Juli fue enviado a Kosta -Constantinopla- para editar la obra de su abuelo, ben Habib, redactor de una obra «El ojo de Ya´akov» en el que se recopilaron una serie de historias talmúdicas. En Kosta conoció al rabino Rosanes, por el cual Kuli fue nombrado juez. A la muerte de Rosanes también publicó su obra.

El libro obtuvo muy  buena acogida entre las comunidades  sefardíes: las familias  solían leer  en familia pasajes  durante las sobremesas de los Shabatot,  o después de las oraciones de la mañana y también era popular  como libro de lectura para niños antes de acostarse. Su primer tomo ya fue editado en los grandes centro editoriales del momento: Constantinopla, Salónica, Esmirna y Livorno. Desde esta ciudad italiana fue difundido a Gibraltar y también a todas las comunidades magrebíes, desde Tánger a Túnez. Julí murió pronto, a los 44 años de edad, pero no faltó quien tomara el testigo para continuar la obra. Yitzjak Magriso se ocupó de comentar el Éxodo (Estambul, 1733, 1746) escribiendo luego  un comentario al libro del Levítico (Estambul, 1753) y otro al Deuteronomio (Estambul, 1764). Yitzjak Behar Argüeti  se hiz carco de  la primera parte del Libro de Números, impreso en Estambul en 1772; Todos los continuadores de Ya’akov  Kulí  siguieron el método inicial de modo tan escrupuloso como el del índice original.

El libro -una joya filológica y exegética por sí mismo- es considerado por muchos con criterio como la gloria suprema de la literatura ladina en cantidad y calidad.

Además de compendiar una tradición oral de midrashím, el Meám Loez se volvió en sí mismo germen de otra oralidad, ahora en la lengua popular de sus lectores y oyentes (no hay que olvidar que no todo el mundo sabía leer y muchos  conocían todo «de oídas» porque alguien lo leyó para ellos, como por ejemplo ocurría con la parasha semanal en la sinagoga) Una de las vertientes de los midrashím  es la hagadá (la leyenda, el cuento, la historia) de los ma´asim (hechos) , lo que se llama masáiot (narraciones de hechos anecdóticos que contienen en su argumento temas siempre didácticos y también amenos, con una moraleja siempre generadora de una sonrisa final)