LOS SINASI

Historia de la familia Sinasi, que emigraron de la Península Balcánica cuando empezó el S XX y en Nueva York empezaron una vida que pasará por el arte y la beneficiencia.


Morris Sinasi (Manisa, 1855-Nueva York 1928) nació en el seno de una humilde familia que vivía en la costa egea de la Península Balcánica, pero él se haría multimillonario con la industria del tabaco y abandonaría el continente europeo para radicarse en Manhattan, N.Y.

A los nueve años de edad, contrajo la difteria y el mundo hospital de Manisa en 1864 no era como lo puede ser hoy, lo que más tarde tendrá una buena consecuencia. El médico que le trató, no obstante, de apellido Sinasi, le devolvió la salud y los padres, en agradecimiento, decidieron llamar al niño Morris Sinasi (de ahí a que el apellido suene tan poco sefardí) Tenía dos hermanos, Salomon y Ya´akov, y una hermana, Sultana.

La familia era tan pobre que él, poco después de haber recuperado la salud, tuvo que abandonar los estudios básicos para dedicarse a trabajar como guardián del cementerio judío de Manisa. Lo que hace pensar en que los cementerios necesitaban seguridad….A los quince años es despedido del cementerio porque debido a que es analfabeto no puede conducir a una familia hasta la tumba de un familiar. Sinasi  abandonó su patria chica y aparece en Alejandría, Egipto, donde vivirá los próximos quince años trabajando con un comerciante de tabaco que le convenció para emigrar a Estados Unidos. Y así hizo en 1890.

Tres años más tarde presentó en la feria internacional  de Chicago  una patente para liar cigarrillos. Seguidamente, con su hermano Salomon, funda en Nueva York  la tabacalera “Natural”, usando tabaco turco en vez de tabaco de Virginia. El éxito fue tan esplendoroso que la empresa creció de inmediato y llamaron a 200 judíos otomanos a Nueva York para trabajar con ellos.

Convertido en multimillonario, en un viaje de negocios a Salónica en 1903 conoce a Laurette ben Rubi, preciosidad de la Estrella de David y nieta de su socio en la Jerusalén de los Balcanes, Yosef Ben Rubí. Ella sólo tenía 16 años , que no son los 16 de hoy. Y se casaron. Tres años después , viviendo en la exclusiva 351 Riverside Drive (West 107th Street) en el  Manhattan’s Upper West Side, fueron padres de una niña a la que llamaron Altina.

En 1916, los hermanos vendieron la  tabacalera  por 2 millones de la época y todos los derechos comerciales del negocio por 3.5  millones a la American Tobacco Company . Y se retiraron de la vida comercial activa.

Una vez, en Atenas, una persona con muy mala intención, en una conferencia de hombres de negocios, le pasó una nota y le pidió que la leyera. Como no pudo leerla, esa persona le dijo: te hiciste rico a pesar de ser analfabeto. ¿En qué te convertirás cuando seas alfabetizado? Y el respondió: seré un buen guardián del cementerio. Parece ser que esta anécdota inspiró al gran escritor Somerset Maugham el cuento titulado “The Verger”

Morris Sinasi murió el 10 de septiembre de 1928 a la edad de 74 años.

Una gran parte de su riqueza, estimada en más de 5 millones de dólares , lo destinó a la caridad. Por ejemplo, como  recuerdo de su difteria infantil , destinó un fondo de 1 millón de dólares  para que  Chemical Bank y Trust Company,  de Nueva York , fundara  un hospital en Manisa,  que inauguró la la viuda Laurette.  El hospital todavía funciona como tal.

Su mansión de 35 habitaciones en Manhattan, Sinasi House, decorada en mármol  francés,  con facahda en mármol de Vermont, y decorada en estilo otomano,  está catalogada como sitio histórico. Desde 2013 es la residencia del vicepresidente de GOldman & Sachs, Mark Schwartz., que la habría comprado por 180 millones de dólares.

Altina, la heredera de la fortuna Sinasi, fallecida en 1999, se dedicó al Arte -pintura y escultura, además de diseño. Fue la creadora de las gafas modelo arlequín.  Su madre la llevó a estudiar arte en Europa con su primo,  René Bensussan.  Escaparatista en tiendas de lujo en la Quinta Avenida de la mano de Salvador Dalí. Las gafas de Altina aparecen en alguna obra de Dalí.  Tras una vida que la llevó de Los Angeles a Washington, sus últimos años los pasó en Nuevo  México, con un pintor llamado Celestino Miranda. De su  ajetreada vida se hizo en 2014 un documental.

El pintor alejandrino Daniel Shinashi no es pariente directo de estos Sinasi, pese a ncer en 1933 en Alejandría, pues es descendiente de una familia de Livorno. de esa familia desciende también el actor francés Roby Schinashi.

Villa Sinasi, en N.Y.

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