MOSHE CALFON HA´COHÉN

Nota biográfica sobre uno de los principales rabinos tunecinos de la primera mitad del S XX:


Sinagoga de Zarzis

Conocido por el acrónimo de Ha Ramaj, r. Moshé Calfon nació el día doce del mes de shevat del año 5634 (1874), en la isla de Djerba (Túnez) en el seno de una familia de tal tradición sacerdotal que su árbol genealógico (aparecido en Tanaj) se remonta a Esdrás y al tanaíta r. Ismael Cohen Gadol. Fue bisnieto de r. Shaul Ha´Kohén, presidente de la corte rabínica y rabino mayor de Djerba. Y por vía paterna, nieto de r. Moshé Ha´Cohén, autor de la obra «Panei Moshé» (Los rostros de Moisés) de quien heredó el nombre como es tradición. Su padre, r. Shalóm, autor prolífico de literatura rabínica, era rabino de una aldea cercana a Djerba, Zarzis. Su sinagoga actual, Mishkan Yaakov, El Santuario de Yaakov, fue construida en 1900 -por lo que r Calfon participó en su consagración. (En 1982, tras los eventos de Sabra y Chatila en el Líbano, fue destruida y se perdieron para siempre jamás sus importantes Sifrei Torá)

«Calfon» no es un apellido, sino un apodo de carácter afectivo que le dio su madre y que el usará toda la vida.

 La familia fue perdiendo solvencia económica y desde joven se tuvo que dedicar a buscar su sustento, lo que encontró como copista de libros. Cuando su padre fue designado para liderar la comunidad de Zarzis él fue el nuevo matarife ritual (Shojet) a pesar de tan sólo tener 17 años. Trabajaba duro bajo el inclemente sol mediterráneo en verano y acabó contrayendo la malaria. Al principio de la enfermedad no quería asumir su gravedad y quería seguir trabajando.

En 1895, se casó con una prima materna, Mesauda, hija de su tío el rabino Abraham Cohén. Fueron padres de tres chicos y cinco chicas. El primogénito, Abraham, a la edad de 21 años ya había escrito una importante obra rabínica «Birkat Abraham» (La bendición de Abraham) Sin embargo, enfermó de gravedad y murió a los 33 años de edad. Alav ha´Shalóm. Este triste evento familiar afectó mucho a r Calfon durante el resto de su vida. También vio morir a un hijo a los cuatro meses de edad y a una de las hijas antes de casarse. Otro hijo, Sushán, sucederá al padre en la sinagoga de Djerba (luego se fue a Israel y fundó el asentamiento de Eitán)

A los 25 años fue elegido como uno de los tres rabino del  Beit Ha´Din shel Djerba ( tribunal rabínico de Djerba) y cual fue la sorpresa que declinó ostentar el importante cargo. Durante años trataron de convencerlo para que aceptara hacer ese bien a la comunidad, pero él no daba el brazo a torcer. Hasta que al fin en 1917, a la edad ya de 43 años, las cosas cambiaron: designado como presidente de la corte, aceptó pasó a formar parte del triunvirato del tribunal rabínico -a media jornada. Pero a la hora de la verdad se pasaba el día dirimiendo y dictaminando casos propios del Derecho Hebreo. Aunque -eso sí- siempre estaba al borde de la dimisión porque sus pulmones, afectados desde aquello de la malaria, no le permitían excesos. Trató muchos asuntos, pero el más destacado de ellos es cuando llegaron los nazis y en pleno Shabat  solicitaron que la comunidad les diera cincuenta kgs de oro. Tuvo que ir de casa en casa, escoltado por oficiales alemanes, pidiendo a los vecinos que le dieran todo el dinero que tenían.

En el año de 1948, a los 65 años de edad, la enfermedad le abría las puertas de la muerte. Se reunió con sus padres en pleno Shabat 17 de tevet del año 1950. Alav Ha´Shalóm. Cuando el funeral, todos los judíos de las ciudades cercanas fueron a despedirse y rogar por el enaltecimiento de su alma. El shuk de Djerba  cerró por completo, pues casi todos los puestos del zoco eran propiedad judía. Pero no está enterrado en Túnez, sino que en 2005, sus restos fueron trasladados vía Francia hasta Israel, para ser enterrado en el cementerio de Har Ha´Nemujot, Jerusalén. Israel también le ha dado el honor de nombrar muchas sinagogas a su nombre, en especial en las localidades de Netivot y Ashkelón. En Har Jomá, Jerusalén, hay una calle a su nombre.

Cuando desde finales del S XIX se estableció en Túnez las escuelas de L´Alliance Israelite Universelle, el judaísmo tunecino sufrió un retroceso en el estudio de la tradicional educación judía. Fue uno de los que se oponía a que el estudio de materias profanas fuera el motivo por el cual no se enseñara a los niños lo que durante siglos y siglos se les había enseñado. Es decir, Calfon era muy consciente del peligro de la asimilación a la cultura francesa, occidental, profana. Sin embargo, no era una persona contraria a la modernización, como demuestra su fuerte compromiso con el sionismo, del cual llegó a hacer algunas críticas. Pero fue un gran impulsor de la enseñanza del hebreo moderno y de conocer la realidad a través de medios de comunicación israelíes, tanto en radio como en prensa. De hecho, compró una tierra en Beit Ha´Keren, Jerusalén, para ir a pasar sus últimos años en la Tierra de Israel. La enfermedad se lo impidió. La lista de sus obras es enorme, la influencia que dejó en la judería tunecina, inmensa.