PARASHAT «BE´SHALAJ»

Parashá: Be´Shalaj, cuando envió, בְּשַׁלַּח. Exodo 13:17–17:16. Haftará sfaradit:  Judges 5:1–31. Darshán : Morenu veRabenu HaGaón HaTzadik Rabí David Janania Pinto shlita



“Y rescató Hashem, en aquel día, a Israel de la mano
de Egipto; y vio Israel a Egipto muerto a la orilla del mar”
(Shemot 14:30).

El Jidá pregunta: ¿por qué en toda oportunidad —en las bendiciones, cuando se hace Kidush o en las plegarias— mencionamos “en recuerdo de la salida de Egipto”, mientras que no se menciona en absoluto los demás éxodos que experimentó el Pueblo de Israel y que han sucedido a lo largo de las generaciones? Por ejemplo, no mencionamos los éxodos de los días de los Jueces, sobre los que se hace una amplia referencia en el libro de Shofetim, cuando Hashem los salvó de cuanto opresor infligiera a Israel. Tampoco se menciona el éxodo de Babel; o la redención en los días de Mordejay y Ester de
la maquinación de Hamán el Malvado; o, la redención por los Jashmonaím de manos de los griegos, en los días de Janucá. ¿Qué tiene de particular el éxodo de Egipto
por encima de los demás éxodos?

Faraón engullido por las aguas, 1900, Frederick Arthur Bridgman)

BE´SIYATA DISHMAYA , podríamos aclarar que el éxodo de Egipto es distinto de los demás éxodos. El milagrode la salida de Egipto fue general, pues afectó a todos los miembros del Pueblo de Israel; y si no hubiéramos salido de Egipto, no habría habido un renacimiento para todo el Pueblo de Israel, porque todos estuvieron bajo el yugo de la esclavitud de Egipto, bajo la mano del faraón, y particularmente porque habrían descendido al quincuagésimo portón de impureza, del cual no habrían podido ser rescatados del todo. Pero en los demás éxodos, siempre habría algún pequeño grupo que podría sobrevivir sin un éxodo. Aun cuando todo lo que quedara fuera tan solo una mujer judía en pie —y aun casada con un no judío—, su hijo nacería judío. Así es la ley respecto de un esclavo o de un no judío que desposa a una judía (Tratado deYevamot 45b). Siendo así, no se habría exterminado el remanente del Pueblo de Israel. Por eso, en Purim, no cabe duda de que algunos miembros de Israel se habrían salvado del decreto de Hamán; lo mismo se puede decir de Janucá y de las demás guerras que se han librado
contra Israel en la historia. Aun del terrible decreto de nuestros tiempos, el horrible Holocausto, que casi arrasó con el judaísmo europeo, indudablemente que habrían sobrevivido algunos miembros del pueblo judío. Solo el éxodo futuro que experimentaremos con la llegada del Mashíaj Tzidkenu será recordado por sí mismo “como los días en que saliste de la tierra de Egipto, en que nos hará ver maravillas” (Mijá 7:15), lo cual está basado en la redención futura. Y la salida de Egipto fue tan grande, más que todas las redenciones, que por ello es la única que mencionamos, porque la salida de Egipto incluye en sí misma todos los demás éxodos. Podemos asemejarlo al obsequio de un rico y el de un pobre. Cuando el rico da tzedaká, da en abundancia, mientras que, por su parte, un pobre da muy poco. Indudablemente, cuando uno ve el obsequio del rico ni se acuerda del obsequio del pobre. Pero cuando uno ve el obsequio del pobre, uno se acuerda del obsequio abundante del rico. Así sucede con el éxodo de Egipto; él, en contraste con todos los demás éxodos, es el más grande, y se lo recuerda más que todos los demás éxodos, que son pequeños en comparación. Aquellos éxodos pequeños están incluidos en la mención del éxodo mayor, el de Egipto. Por lo tanto, cuando mencionamos la salida de Egipto, incluimos en ello todos los demás éxodos de los Hijos de Israel, porque la salida de Egipto fue tan poderosa que sobrepasa cualquiera otra. Y, además, en los demás éxodos, no hubo una emancipación
absoluta como la que se produjo con la salida de Egipto, pues en el éxodo de Babel aun quedaron judíos
allí, a pesar de que cuando fueron redimidos, la gran mayoría subió a la Tierra de Israel a reconstruir el Bet Hamikdash. Así mismo, en Janucá, aun quedó un lugar para la cultura helenista en el mundo. Y, en Purim, a pesar de que el decreto de Hamán el Malvado fue contrarrestado, a fin de cuentas, cada día se renuevan los sufrimientos de esa índole en todas partes del mundo.

Los hebreo pasan el Mar Rojo, 1634 , Nicolas Poussin)

Retomando la pregunta formulada por el Jidá: ¿qué tiene de particular la redención de Egipto que no tengan las demás redenciones? De acuerdo con lo explicado, la verdadera redención del judío es la Torá y la teshuvá. Éste es el único sendero de redención. El exilio es el alejamiento de la Torá, pues lo único que diferencia entre el exilio y la redención es la Torá. Y la redención de Egipto fue con la intención de que
el Pueblo de Israel recibiera la Torá. Si aceptaban sobre ellos mismos el yugo de la Torá y de las mitzvot, de inmediato, iban a merecer la redención. Y a pesar de que en aquel entonces los Hijos de Israel aún no tenían ni Torá ni mitzvot, Hashem los redimió de forma sobrenatural, aun cuando ellos estaban sumergidos hasta el cuadragésimo noveno portón de la impureza (Zóhar Hakadosh, parashat Yitró). Por lo tanto, en cada oportunidad, se menciona la bondad de Hashem de habernos rescatado de forma sobrenatural de Egipto. Pero el resto de las redenciones sucedieron cuando ya teníamos en nuestras manos la Torá y las mitzvot. Y los exilios y los decretos que han recaído sobre los Hijos de Israel han
sido debido a la anulación del estudio de la Torá y del cumplimiento de las mitzvot. Inmediatamente después de que retornamos a estudiar la Torá, las aflicciones desaparecen y llega la redención.
Por ello, las demás redenciones no se recuerdan, pues el poder de merecer la redención se encuentra en
nuestras manos, si así lo quisiéramos, ya que la Torá se encuentra “colocada en una esquina”, y quien quiera tomarla puede venir y hacerlo, y ser redimido.



Kriat ha´Torá , Parashat Be´Shalaj, nosaj  yerushalmí- sfaradí , por el jasán Zohar Yashar: