R. ABRAHAM BENVENISTE

Breve nota biográfica del rabino y ministro soriano que enlaza la dinastía davídica con la mujer que se adelantó quinientos años al sionismo.


La familia Benveniste, descendiente de la Casa De David,  y exilada cómodamente en Babilonia, de donde su título de Nasí -príncipe de la exilarquía- llegó a Europa al final de la era rabínica de los gaones; desde el S X al XV, ocuparon en la judería ibérica una aristocrática posición social en diferentes plazas de la Corona de Aragón -Barcelona, Zaragoza , etc- como  físicos  y consejeros de varios reyes,  regidores de sus aljamas ,  ministros del tesoro real y rabinos  disputadores cuando lo del Papa Luna en Tortosa.

Antes que nada, advertir que hay dos Abraham Benveniste y que , a veces, se suelen confundir sus vidas y avatares. Al primero se le suele apodar Abraham Benveniste El Viejo, para distinguirlo de su nieto, que es de quien nosotros hablaremos. El abuelo fue un erudito talmúdico de Soria y en su Brit Milá dio un discurso el gran rabino Yosef Albo. Junto a su hermano Vidal, Benveniste difundió y promovió el estudio de La Torá en la judería de su tiempo.

Abraham Benveniste, el nieto, también  nacido en Soria, a fines del S XIV -no se sabe a ciencia cierta pero algunos dan la fecha de 1406- será famoso por ser rabino de la corte de Juan II (monarca que ascendió al trono a la edad de dos años y que tuvo como tutor,  por orden de su padre -y junto a otros- a Shmuel Ha´Leví, rabino convertido al catolicismo como Pablo de Santa María, obispo de Cartagena.)

Antes de ser nombrado Rabino de la Corte -y junto a nombres de la talla de Diego Hurtado de Mendoza y Alvaro de Luna (tutelado por el Papa Luna …)  se dedicó a llevar las finanzas del reino castellano de Juan II -el rey que con María de Aragón fue padre de Enrique IV y con Isabel de Portugal, de Isabel I de Castilla (Isabel La Católica)

Como Rabino de Corte que fue, la judería castellana estaba totalmente supeditada a él, tanto desde el punto de vista administrativo como del de la justicia. Por eso fue el quien redactó y  sacó a la luz, en 1432,  las Takanot de Valladolid, las ordenanzas que funcionarían como los estatutos de las aljamas castellanas tras las matanzas antijudías de 1391. De su labor jurídica conocemos su implicación en la defensa y demostración de falsedad en un libelo de sangre que se perpetró en la localidad sevillana de Ecija.

Doña Gracia, alias «la Señora»

Su esposa fue Beatriz de Luna, descendiente de la noble dinastía de la Casa de Luna -pamplonesa en origen pero radicada en Aragón , en la localidad zaragozana de Luna. Sus hijos fueron dos : Felipa y Juan. Felipa casó con Shmuel Nasí, que sufrieron la expulsión de Castilla y se radicaron en Portugal. Allí, en 1497, se convirtieron en cripto-judíos, adoptando el nombre de Alvaro Micas. Tendrán dos hijas: Brianda y Jana Nasí, Beatriz de Luna en su nombre de conversa. Jana, con el tiempo, traducirá su nombre hebreo al castellano Gracia (Jen Jen es dar las gracias de forma culta en hebreo) convirtiéndose en judía retornada:   la poderosísima Doña Gracia Nasi, la mujer que usó su dinero y sus contactos en el Imperio Otomano para reconstruir la vida judía en la ciudad santa de Tiberias.