R. EFRAIM AL -NAKAWA

Nota biográfica de quien puede haya sido el mayor rabino de Argelia.


En 1359, reinando sobre Castilla Pedro I -para unos El Cruel y para otros, entre ellos los judíos,  EL Justo- era rabino mayor de Toledo, rabí Israel. Y ese año el rabino fue padre de un niño al que llamaron Efraím. Además de la consabida formación pertinente en Torá y Talmud,  Efraím fue formado tambbién en materias profanas con los mejores maestros de su época, no en vano su padre era muy culto no sólo en judaísmo, pues estudió medicina en la Universidad de Palencia (al norte de Castilla)

El S XIV, en general, en toda Europa, es un siglo de crisis. Una persona nacida en 1359 tendría 32 años en 1391, el año del principio del fin para los hispano-judíos. Y Efraím decidió, como tantos otros hispano-hebreos, en la plenitud de sus facultades, pero antes del caos general de 1391, abandonar la Península Ibérica. Su objetivo: radicarse en el estado sunita que los benimerines habían creado al derrotar a los cruentos almohades en el mundo de Africa del Norte (convertido en reino de Marruecos en 1956)

Himno en su honor, de 1909

Primero se radicó en la ciudad de Marraquesh, pero -no sabemos por qué-  no se quedó mucho tiempo allí: en 1391, mientras en Toledo su padre ardía el 17 de tamuz  de ese año en la hoguera, Efraím se mudó al floreciente puerto de Hanaïm, cerca de Tremecén -ciudad hoy en Argelia; el puerto de Hanaïm, como su propio nombre indica, era el punto final de la ruta del oro y los esclavos que unía Sudán con Tremecén, para luego dispersarse por las aguas del Mediterráneo con la gentuza de los piratas y demás. Desde el asesinato de su padre en Toledo, Efraím vivió en luto hasta el día de su muerte, en edad provecta, en el año de 1442; había dejado tras de sí, para la comunidad judía, un halo de santidad -de tsadiquismo-  que convirtió su tumba en lugar de peregrinación hasta el día de hoy.

Según la leyenda  rabí Ain Kaua llegó a la ciudad  de Tremecén al acabar un Shabat ni más ni menos que a lomos de un león y  esgrimiendo una serpiente. Como era Shabat no había querido cometer un error y esperó a las puertas de la ciudad hasta la hora de la havdalá, expuesto a ser devorado por las fieras. Pero un león llegó hasta él y se recostó a sus pies para que estuviera seguro. Al acabar el Shabat una serpìente rodeó el cuello del león y el rabino se subió a la grupa del felino con la serpiente en una mano. Y así hizo su entrada en la ciudad.

Su caràcter legendario  -el río suena cuando agua lleva- le lleva a hacer milagros en los que, como Moshé Rabenu, hizo manar agua de una piedra, lo cual impresionó mucho al gobernador de la plaza, Abu Tashfin. Después,  curó a su hija, sin querer recibir por ello ningún tipo de recompensa económica, pero pidiéndole que dejara venir a la ciudad a los judíos de Agadir. Parece ser que el deseo le fue concedido, pues en los archivos de la ciudad consta que es entonces cuando se construyó la sinagoga de Tremecén, El Khessaline. Luego, como premio a la sanación de aquella hija, la comunidad – practicamante todos mallorquines- se concentró alrededor de 17 sinagogas. Es muy injusto que cuando se cuenta la Historia del Pueblo Judío se olviden estas cosas de los sefardíes que vivieron antes de lo de 1492.

Tevá  de la sinagoga a su nombre

Rabb Ephraim Aln’Kaoua se reunió con sus padres  en  en el año de 1442,  a la entonces avanzadísima edad de ochenta y dos años. Fue enterrado junto a treinta miembros de su familia, en un jardín silencioso, y en su lápida reza:   «Aquí yace el que fue nuestro orgullo, nuestra corona, la luz de Israel, nuestro líder y maestro, versado en cosas divinas, hombre milagroso, el Gran Rabino Ephraim Aln’Kaoua. Que su mérito nos proteja”.

Su obra más famosa, Saar Kavod Ha´Shem, Puerta del Honor de Dios, sigue la estela del pensamiento racionalista de Ha´Rambám:

 “Os dejo dos fuentes: la fuente del agua para fortalecer tu cuerpo y la fuente de la Torá que simboliza la vida eterna. La fuente de agua ofrecida por la voluntad de Di-s… y la fuente de la Torá que exige la buena voluntad de cada uno de nosotros”.

Hasta finales del s.XVIII, sus descendientes desempeñaron un papel preponderante como rabinos y líderes de la comunidad de Argel. Entre ellos,  Zehrah B. Salomon Duran, que se casó con la nieta del rabino de Tremecén, hija de Yehudá Al Nakawa, marcando así un vínculo indisoluble entre estas dos grandes comunidades de Argelia. Para los judíos argelinos sencillamente esel Rabbi, sin más.