SOLOMON MOLJO

 Hª de un criptojudío del S XVI que es considerado uno de los primeros proto-sionistas, además de un gran mekubal y mártir.


Sefer Ha´Mefoar , Amsterdam S XVII

De los orígenes de Solomon Moljo no hay certidumbre en lo que respecta al año de su nacimiento o al origen de su alcurnia; probablemente Diego Pires -que así se llamaba este portugués- fuera de origen criptojudío y naciera entorno al año de 1500. Veinticinco años más tarde, después de las matanzas de judíos de 1506 en Lisboa  y reinando ya  Juan III,  Pires se desempeñaba como secretario de la Corte de Apelación. Pero ese año de 1525 su vida a experimentar un profundo punto de inflexión que lo cambiará todo.

  Ese año llegó al Reino de Portugal DAVID REUBENI, EL PRIMER SIONISTA DE LA HISTORIA, que vagaba por Europa buscando formar una alianza internacional y expulsar de Jerusalén al Imperio Otomano, cuya expulsión de la Ciudad Santa de Jerusalén él consideraba signo equívoco de redención. Tras entrevistarse infractuosamente con el papa, Clemente VII le dio una carta de recomendación para verse con Juan III de Portugal, diciéndole que lo del ejército anti-otomano a cambio de un estado judío con capital en Jerusalén sería mejor hablarlo con él.

Diego Pires quedó fascinado con David Reubeni y su misión. Hasta tal punto fue así que decidió retornar públicamente al judaísmo -con el riesgo que eso implicaba en Lisboa en esos momentos- se circuncidó a sí mismo y cambió su nombre por el de Solomon Moljo. Inmediatamente fue expulsado del reino y entonces llegó hasta la ciudad de Monastir, hoy Bitola, en la República de Macedonia del Norte. Allí escribió su primer obra, Ha´Sefer Ha´Mefoar, «El Gran Libro», en el que anunciaba que hacia 1530 habría de producirse el advenimiento del Mesías. Fue tal el impacto que Monastir experimentó una oleada migratoria para asistir al evento. Luego fue a Salónica, donde se encontró con r. Yosef Taitatzek, entrando en contacto con su círculo de mekubalím. Fue en estas circusntancias donde se encontró con r Yosef Caro, que se sintió profundamente influido por la ciencia mística de Moljo. Seguidamente partió para Roma, se ganó el favor de Clemente VII  -que intercedió para no ser ejecutado por la Inquisición- y acrecentó su fama previniendo al papa de una inundación y al rey de Portugal de un terremoto, cosas que oucrrieron el 8 de marzo en Roma y el 26 de enero de 1531 en Lisboa. El mundo estaba atónito.

Su firma, con su bandera

Al año siguiente, él y Reubeni se fueron a Ratisbona para tener una audiencia con el emperador Carlos I de España y V de Alemania. Moljo no dudó en  presnetarse ante el emperador  ondeando una bandera en la que se había bordado, en hebreo, Macabi. Tras un encuentro que duró dos horas -mucho tiempo para alguien que tenía mucho territorio que gobernar- el nieto de Fernando El Católico hizo caso omiso a la idea de una fuerza militar internacional para contener los ataques de los otomanos; y los arrestó. Luego los hizo mandar a Mantua, donde se les juzgó y condenó. Moljo fue quemado en la hoguera, dicen -de froma tradicional, pero verificada- que el cinco de tevet del año 5293. También se dice que el emperador le ofreció salvarse de la hoguera proponiéndole convertirse al catolicismo.  Pero parece ser que Moljo dijo que quería ser ejecutado antes que hacer eso. Y así murió como mártir del proto-sionismo.

Reubeni fue deportado a LLerena, hoy en la provincia extremeña de Badajoz, donde estaba un tremebundo tribunal de la Inquisición.

Los escritos de Moljo continuaron perviviendo. Sus Drashot y sus cartas fueron editadas en Amsterdam en el S XVII a pesar de estar prohibido. Todavía se reeditó su obra completa en Jerusalén en 2019 con el título de KItvei Moljo, «Los escritos de Moljo» .

En el barrio de Tel Aviv de Nevé Tsedek hay una calle a su nombre.