JUDAH TOURO, EL SEFARDÍ QUE LO DIO TODO

Reseña biográfica de Judah Touro, importante filántropo sefardí en los Estados Unidos en el S XIX.


En 1738, en Amsterdam, nació un judío sefardí llamado Isaac,  quien a la edad de veinte años abandonó el continente europeo y se trasladó a la isla de Jamaica. Allí ya había prosperado la comunidad hebrea que había sido expulsada de Recife (Brasil ) y allí ejerció como cantor (jasán) de la comunidad.  Pero por poco tiempo; prefirió instalarse con su esposa, Reyna,  en la congregación sefardí de Newport,  Rhode Island, EE.UU. Por aquel entonces la importancia  comercial de esta localidad era muy superior a la de New York. Y la comunidad ya estaba formada tanto por judíos de Curaçao como de Holanda.

Isaac y Reyna  tuvieron dos hijos,  Abraham y Yehudá.

Yehudá nació el 16 de junio de 1775 en Newport. Cuando su padre falleció, Yehudá sólo tenía trece años;  la madre, con él y con su hermano,  se fueron a vivir con un tío a Boston. Y allí falleció Reyna Touro. Los huérfanos crecieron bajo el amparo del tío, mercader de muchos medios  que contribuyó a  la fundación del primer banco de la ciudad.

Pero Yehuda se enamoró de su prima. El tío, entonces, embarcó a Yehuda en un viaje por todo el Mediterráneo, con el objetivo de hacerle olvidar unos amores que él no iba a permitir bajo ningún concepto .  De regreso a América, abrió una tienda  de velas y jabones en Nueva Orleans. Y sus artes para el comercio eran tales que pronto se hizo rico y hasta tuvo un barco propio para importar mercaduría.

En la Guerra de 1812, a pesar de su mala salud, que le impedía estar en el frente, colaboró de forma voluntaria como provedor de municiones,  hasta que fue gravemente  herido en un muslo. Después de recuperarse, regresó a sus negocios y se dedicó a vivir una vida muy austera  a pesar de su gran fortuna.

Pero el disfrute de esa fortuna lo llevó a cabo mediante una gran dedicación a la filantropía. Es imposible hacer un inventario de donaciones -tantas fueron- pero empezaremos diciendo que donó 40.000 dólares de la época -un dineral , entonces- para comprar el terreno que sirviera de cementerio a los judíos sefarditas de Newport.

También benefició a New Orleans con un cementerio y además  una sinagoga, un hospicio y una enfermería para mineros con el mal de la fiebre amarilla. Acabaría siendo el hospital más grande de la Louisiana. Sus donaciones no sólo se restringían al mundo hebreo sino que a un amigo suyo que era cura le construyó una iglesia y calmó las penas de las víctimas de un gran incendio que hubo en Albama.  En una campaña de recaudación de fondos de Nueva Orleans para los cristianos que sufren persecución en Jerusalén , dio diez veces más que cualquier otro donante. Su donación de $ 20,000  para un hospital judío en N.Y. en 1855 le hace ser el fundado primordial del hoy hospital  Monte Sinaí.

El número de regalos en dinero que hizo a diversas personas hace que sea imposible llevar un registro de su tremenda generosidad. Al morir, su herencia -estimada en unos nueve millones de dólares actuales,  fue dada al caridad por completo. Su legado sirvió para financiar el primer barrio extramuros de Jerusalén, Mishkenot  Shana´aním, poblado por los sefardíes de Jerusalén y de Jebrón.

Sólo una persona fue beneficiaria del testamento de Touro: su prima Catherine, a la que no dejó de amar en silencio durante toda su vida. Pero la prima no disfrutó ni del más mínimo centavo de esa herencia, porque murió unos días antes que el propio Touro.

La sinagoga de Nueva Orleans lleva su nombre, así como un parque;  el Touro College de Nueva York también lleva el nombre de la familia.

Mishkenot Shana´aním, Yerushalyim