EL AUTO DE FE DE 1632 MADRID

Historia de una de las primeras ocasiónes en que en Madrid se perpetró un auto de fe,  en el que quemaron a unos cripto-judíos venidos de Portugal.


En plena canícula del verano de 1632, y reinando sobre España y Portugal Felipe IV, se perpetró en la Plaza Mayor de Madrid un Auto de Fe.

Portada de las Actas, dedicado al Rey

Todo empieza  en 1630, con el cambio de residencia de unos  cripto-judíos portugueses que se asentaron en Madrid,  en la calle de las Infantas donde tenían parientes y donde abrirán una mercería.  Como era conveniente en aquella época, a la entrada del comercio colocaron un crucifijo para que no hubiera dudas. Pero un día, el hijo pequeño de aquella familia, faltó a clase y el maestro,  Juan Díaz de Quiñones, preguntó al niño el motivo, pues pensaba que el niño podía faltar por decisión propia para corretear por Madrid haciendo travesuras. El niño se asustó con la reprimenda del maestro y le contó que no fue porque en su casa se celebraba una fiesta que consistía en profanar el crucifijo de la puerta del negocio de sus padres. El maestro no dudó ni un segundo en denunciar los hechos al Tribunal de la Santa Inquisición.

El  domingo 4 de julio de 1632 toda la familia fue condenada a morir en auto de fe  presidido por el Cardenal Don Antonio Zapata, Inquisidor General, al que asistieron los Reyes Felipe IV e Isabel de Borbón, acompañados de toda la Casa Real, así como los Grandes de España y el resto de nobles de la Corte. El Auto, concebido como un espectáculo, duró hasta las once de la noche.

Juan Gómez de Mora, en su calidad de Trazador y maestro mayor de sus reales obras, fue el encargado de realizar los preparativos de Auto, que  tuvo una preparación solemne, ya que fue presenciado por el rey. 14 días antes de la celebración del mismo, un escuadrón de caballería compuesto por 95 familiares de la Inquisición, publicaron su bando al son de timbales y trompetas. En este Auto fueron sentenciados 40 presos en vivo y 4 en efigie. De estos,  27 fueros condenados por delitos o pecados menores (blasfemia, bigamia, hechicería, ser mentirosos, etc. ) por los que recibieron penas más o menos leves.

No obstante, dentro del grupo de acusados también se incluía a un grupo de de “judaizantes” de los que 9 fueron condenados a prisión perpetua y siete sentenciados a morir en la hoguera

Felipe IV

Los nombres de los judíos quemados vivos son: Jorge Cuaresma, Miguel Rodríguez, Isabel Núñez Alonso, Fernán Vaez, Leonor Rodríguez y Beatriz Núñez, además de cuatro imágenes, que representaban a aquellos que habían logrado escapar de la justicia del Santo Oficio.

 Treslado de una carta. Mucho me huviera holgado V md huviera venido a ver el auto de fee que en esta corte se yço en 4 deste mes que fue la cosa mas solemne que se a echo en españa porque se yço en la plaça mayor al rincon de la calle de toledo un tablado muy grande con gradas a dos partes y en las de la una estuvieron aconpañando al consexo supremo de ynquisicion y ynquisidores de toledo los demas consexos y el corregidor y ayuntamento desta villa y muchos cavalleros, calificadores, consultores y abogados Y en las de la otra destuvieron los penitenciados y familiares y otra mucha jente honrada En medio de estas dos partes y gradas avia un canpo muy grande en el altar con la cruz que se truxo en prosesion y la cruz de la parroquia, dos pulpitos en que se leyeron las causas y unas gradillas en que ponian los reos frontero deste canpo Estavan los reyes y damas y grandes señores en los valcones del primero y segundo quarto y para evitar el rigos del sol estubo cubierto el tablado con toldos en estando que estuvieron en la forma dicha acomodados, que fue despues de echo el mayor aconpañamiento que se ha visto Porque despues de los presos se siguian familiares, notarios, comisarios, consultores, abogados y calificadores, la villa, los consexos, ynquisidores de toledo, y los del consexo de ynquisision y cardenal çapata Se le tomo juramento a su magestad de que defenderia a la fee y la inquisision La solenidad del juramento fue que el cardenal çapata y los dos consexeros más antiguos vaxaron de sus asiento llevando un misal y una cruz y suvieron por unas gradas al valcon de su magestad que descuvierto poniendo las manos en el misal y vesando la cruz yço el juramento Y despues de echo yço la corteçia y luego el secretario mas antiguo de toledo yço la protesta de la fee y al decir todos amen el conde de Olibares poniendo la mano en el pecho a grandes voces dixo dos veces amen Y fuese prosiguiendo en la forma hordinara y tubo fin antes de las seis de la tarde El dia antes fue la prosesion general de la fee Llevo el estandarte el almirante Acompañole todo lo lucido de la gente y el numero de ministros fue muy grande.

Isabel de BorbónIsabel de Borbón, reina consorte de Felipe IV, ordenó la demolición de la casa donde estaba la mercería de los cripto-judíos y ordenó levantar en el lugar un convento capuchino destinado a conservar las cenizas de la imagen presuntamente profanada, que se metieron dentro de una nueva. En la esquina donde estuvo la mercería mandó construir una lápida que rezaba:

“Presidiendo en la Santa Iglesia Romana Urbano Octavo, Reynando en las Españas Felipe Quarto, siendo Inquisidor general Don Antonio Zapata, a 4 de julio de 1632 años, el Santo Oficio de la Inquisición condenó a doler, y demoler estas casas, porque en ellas los hereges judaizantes se ayuntaban a hacer conventículos, y ceremonias de la ley de Moysen, y cometían graves sacrilegio, y enormes delitos, y blasfemias contra Christo Nuestro Señor, y su Santa Imagen”.

El día de la inauguración del cenobio se realizó una procesión con la imagen el 13 de diciembre de 1639; para que dos de los 44 hijos que tuvo el rey pudieran ver dicha procesión, se levantó un estrado desde el cual las dos infantas, Margarita y María, pudieran disfrutar del boato. Por eso se llamó la calle, de las Infantas.

Pero algo falla. De los diez hijos legales del matrimonio entre Felipe IV e Isabel de Borbón, en 1939 sólo vivía una de sus hijas, María Teresa, que tenía un año de edad.

Pero la tradición es lo que cuenta, y lo que narra es lo que ha trascendido. El convento -de la Paciencia-  no tuvo mucha suerte: fue muy dañado cuando las guerras contra Napoléon, a principios de S XIX, y derribado por completo con la desamortización de JUAN ALVAREZ MENDIZABAL, CONVERSO.  Hoy el lugar lo conocemos como barrio de Chueca, con un plaza dedicada a Pedro Zerolo -antes Pza. de Vázquez de Mella. En la calle de las Infantas vivió a fines del S XIX el dr. Angel Pulido, responsable de la ola de sefardismo que tanto luchó por acabar con el olvido de los judíos de Sfarad.

El auto de fe de 1632 es real, consta en acta. Incluso en los museos hay ilustración. La foto principal de este artículo es un cuadro de Francisco Rizi, en el que se recrea la supuesta profanación del crucifijo.

Bendita sea la memoria de estos judíos.