Uno de los meses más representativos de la comunidad sefardí durante todos los tiempos.
Según el cómputo del calendario de La Torá, este es el sexto mes; según el calendario talmúdico, es el duodécimo y recibe, como todos los demás, un nombre en acadio (la lengua que hablaban los babilonios) En acadio, «ululu» significa siega, cosecha y se llamaba así porque es el mes de verano en el que se termina -en el hemisferio norte- la recolección de la cosecha. Una vez que los graneros han sido abastecidos para alimentarse durante el invierno, es decir, una vez cubiertas las necesidades físicas, el pueblo pasaba a ocuparse de las necesidades espirituales. Por eso es el mes de los rajamím, la misericordia, destinado a la preparación interna que culmina en Yom Kipur.
También se dice que el nombre del mes significa «perdón», pero quien lo dice no lo demuestra filológicamente. En el importante calendario de Guezer se le llama Yareaj Kaitz, la luna del verano, en referencia a la recolección de los dátiles. Los etíopes lo llaman Lul, que suena idéntico a «gallinero» en hebreo.
En la antigüedad, y aún hoy, para explicar el carácter religioso del mes se usaban versículos tanájicos del Libro de Levítico y de la Meguilá de Esther, pero el más conocido hoy es un versículo de El Cantar de los Cantares: Aní le´Dodí ve´dodí li. Soy para mi Amado y mi Amado es para mí. (El primer signo del alefato de cada palabra en acróstico, lee Elul.)
אני לדודי ודודי לי
ELUL -אלול
En Levítico también se dice que este es el mes en el que se realizaba en el Templo el sacrificio especial de Ma´asar behemá, el diezmo de la bestia, la décima parte de los animales kasher de todo un año en cada familia, que luego eran comidos en Jerusalén.
Pero el más importante hecho ocurrido en Elul -el el día primero de Elul- es el protagonizado por el mismísimo Moshé Rabenu: después de haber recibido las Tablas de la Ley, Lujot Ha´Brit, Moshé descendió del Sinaí y, para su estupefacción, se encontró con que los hombres -y no las mujeres ni los de la tribu de Leví- habían creado la abominación idolátrica del Becerro de Oro. Frustrado, decepcionado y enojado, Moshé rompió las Tablas. Y H´´, visto lo visto, cambió los planes: ya no todos los israelitas serían obreros de Su Santidad, sacerdotes, kohaním. Sólo lo serían los de la tribu de Leví, que fueron los únicos en no caer en la aberración de adorar una estatua de oro con forma de toro egipcio. (Para reparar este error, se celebra a los 30 días de los nacimientos de los niños la ceremonia de Pidión Ha´Ben). Las mujeres, por no haber participado en la elaboración del becerro -mientras sus maridos les habían arrebatado sus joyas para fundirlas- fueron recompensadas con la exención de labores todos los Rosh Jodesh. De hecho todas las organizaciones de carácter femenino se reúnen en Rosh Jodesh, incluso en caso de no ortodoxas.
Moshé, arrepentido de su acto de iracundia, volvió a subir al Sinaí para recibir unas Tablas nuevas. Ese día era el Primero de Elul. Hashem le dijo a Moshé (Shemot-Éxodo 32:10):
«Déjame pues que se desahogue Mi cólera contra ellos y los consuma, y haré de ti un pueblo grande».
Moshé Rabenu intensificó sus plegarias y recordó a Hashem el mérito de los patriarcas logrando así detener el castigo. Estuvo allí cuarenta días y cuarenta noches. Cuando bajó de Sinaí, ya realizado el PERDON, fue Yom Kipur: el día más importante del calendario hebreo.
El primer Yom Kipur de la Historia del Pueblo de Israel.
Por eso, desde el día dos del mes de Elul -cuando ya pasó el carácter festivo del Rosh Jodesh- los sefardíes (no así los de Askenaz) harán el sacrificio de levantarse en mitad de la noche durante cuarenta días y cuarenta noches, para ir a la sinagoga a cantar plegarias -Selijot, perdones- y rogar el perdón de sus posibles malas acciones con el prójimo, con la comunidad e incluso consigo mismos; como un ejercicio de arrepentimiento que llega a su punto álgido con el servicio de Kipur, en el que se juzga si tu arrepentimiento es lo suficientemente completo como para inscribirte en el Libro de la Vida y poder regresar a la vida una vez que llegue sobre el mundo la redención de El Mesías.
Desde Rosh Jodesh y hasta Yom Kipur, se toca diariamente el shofar -cuerno de carnero, excepto en Shabat. El objetivo de los toques de Shofar es despertar los corazones a la introspección y al arrepentimiento, el regreso (la tsubá, de Labó, venir, y no de conceptos de catecúmenos). Tal como dice el profeta Amós:
¿Será tocado el shofar en una ciudad sin que la gente se estremezca?» (Amos, 3:6).
Por eso durante los días de elul, hasta Kipur, exceptuando Shabatot, se hace sonara el Shofar desde que lo decidieran Nuestros Sabios de Bendita Memoria, que dejaron escrito en La Mishná «En el novilunio de Elul D´s le dijo a Moshé: «Sube a la montaña hacia Mi» (Deuteronomio-Dvarim 10:1). Y fue entonces cuando sonó en todo el campamento.
«D´s se ha elevado entre aclamaciones. El Eterno subió al son del Shofar»
(Tehilim- Salmos 47:6).
Durante todos los meses de Elul de la historia han ocurrido muchos hechos, nacimientos y defunciones, pero en lo tocante al mundo sefardí, el día dos de Elul es el día en el que se publicó la obra que marca el inicio de la era rabínica en la que nos encontramos, «SHULJÁN ARÚJ»,del toledano r Yosef Karo.
Elul también es conocido como el mes de los salmos. También es costumbre, en toda carta enviada en Elul, terminar con la expresión כתיבה וחתימה טובה, que te inscriban y firmen bien (en Libro de la Vida)
La costumbre de las oraciones de Slijot, Súplicas, data del periodo de los Gaones, la era rabínica posterior a las de Nuestros Sabios de bendita memoria. Buscan despertar las almas judías para el retorno -la tsuvá- pedir a A´que se recuerde el Pacto, así como rezar para conseguir la reunión de todas las diásporas en Israel e incluso la construcción del Tercer Templo.
Un ejemplo de Selijot, los rezos a horas intempestivas (empiezan antes del servicio de Shajarit) en una sinagoga sefardí de Israel:

