LA MASACRE DEL CALL DE GERONA

Una de las últimas aljamas atacadas en la ola de masacres contra los judíos castellano-aragoneses a fines del S XIV.



La ola de masacres contra las juderías castellanas y aragonesas, comenzadas en el mes de junio de 1391 en Sevilla,  tras años de incitación del  ARCEDIANO DE ECIJA , después de extenderse a las juderías de Valencia, Mallorca y Barcelona llegó también a Gerona.

Los judíos gerundeses, asentados en la ciudad desde el año 890, cuando el conde Delá permite el asentamiento de 25 familias judías de Besalú junto a la catedral, no sólo generaron un próspero  call (un  kahal, una comunidad) sino también un importante centro de actividad intelectual con La Kabalá. Luego, en 1254, la población judía de Gerona fue creciendo, por ejemplo con la llegada de las diez familias de judíos expulsadas del Rosellón y el Languedoc, en Francia. Poco después comenzaron los primeros asedios puntuales y alguno más notorio, como el perpetrado en 1285 , cuando los franceses invadieron Gerona y los almogávares – tropas de élite de la Corona de Aragón- saquean el call.  Luego vino el ataque de 1331, que se produce en el marco de la gran epidemia de peste

Calle de S Lorenzo, en el call.

El ataque de 1391 todo el mundo sabía que , tarde o temprano, se iba a producir. El 10 de agosto, como de costumbre, se celebraba la feria de San Lorenzo -mártir de Huesca asesinado en el S III. La lluvia de perseidas que se produce en el hemisferio norte en esta noche, llamada por los cristianos «Lágrimas de S. Lorenzo»,  fueron también las lágrimas de los judíos de Gerona ese día, cuando un grupo de payeses -campesinos- se acercaron a la ciudad para celebrar la feria y sin más quemaron la puerta principal de la judería. Seguidamente arrasaron con todo, robaron lo que les dio la gana e incluso degollaron a algunos judíos. Otros, por suerte, consiguieron huir y refugiarse en Castelló d´Ampuries. Y otros salvaron su vida rogando ser bautizados.

Ocho días después de los hechos, los Jurados del Rey -veladores de los intereses monárquicos en las localidades- redactaron un informe en el que hacen constar que fueron asesinados 40 judíos -la cifra , según los hebreos, fue más alta. También informan de que los habitantes del call, unos 600, fueron trasladados a la Torre Gironella, donde si bien fueron atacados y acosados, otros los defendieron disparando sus ballestas. Juan I mandó una carta al señor del castillo, Guillem-Ramon de Lloret, solicitándole les diera sustento y seguridad.

Esta fortaleza, construida en el año 1000 (incluyó tres torres romanas precedentes) se vino abajo por sí misma en 1404, y luego se reconstruyó, aunque mucho más pequeña. Fue reforzada por doña Juana Enríquez, de origen judío y esposa de Juan II de Aragón, madre de Fernando el Católico. La torre fue volada por los franceses en la Guerra de Independencia.

Puerta de Juana Enriquez

Para el 20 de septiembre los judíos aún estaban en la Gironella, la fortaleza más sólida de la ciudad,  y los Jurados solicitaban víveres para ellos. Muchos no soportaron el confinamiento y la incertidumbre y se fue produciendo un continuo goteo de conversiones.

Las aguas no volvieron a su cauce hasta octubre;  entonces,  el rey  salió de Zaragoza  para poner orden en el Condado de Cataluña . Finalmente, los judíos pudieron regresar a sus casas, y algunos de los responsables fueron castigados con dureza. Pero ya nada pudo volver a ser como había sido: el nuevo rey, Martín El Humano, ya no proporcionó la misma protección a los judíos que su predecesor, Juan, además, poco después, en 1415, el Papa Luna, Benedicto XIII, promulgó una bula de claros  tintes antisemitas contra los judíos aragoneses tras el desastre llamado LA DISPUTA DE TORTOSA