LOS ALCONSTANTINI DESPUÉS DE CALATAYUD

 Tercera entrega de la historia de esta familia bilbilitana. Los Alconstantini después de la expulsión del reino de Aragón.

 


Alconstanini UNOAlconstantini DOS

Calatayud, julio de 1492. El plazo estipulado por el Edicto de los Reyes Católicos para convertirse al catolicismo o abandonar los reinos de Castilla y Aragón está a punto de expirar. Los Alconstantini, con el doctor Trados en este punto de inflexión total, se van a dividir en dos ramas: por un lado, la rama de su hijo, Moshé, que parte hacia el no lejano puerto de Tortosa para embarcarse rumbo a Nápoles; este es el camino tomado por la mayoría de la judería bilbilitana, incluido el rabino,  r. Yitzjak Ben Moshé ben Arama; y por otro, lado, la segunda esposa del médico, madrastra, pues de Moshé, Preciosa Santel, que parte hacia Tudela, en el reino de Navarra con sus hijos, Bonafós – con su esposa y su prole- y  Delia.

Para mediados de julio ya hay un contrato de alquiler por diecisiete florines de oro,  firmado en la localidad de Cascante a nombre de Bonafós Constantini, judío de Soria (estaba casado con una judía de Calahorra, hoy La Rioja, y viajaban a menudo a Soria) Así lo sostiene  Miguel Zubillaga Garralda, “Los judíos del Reino de Navarra. Protocolos notariales de Cascante”. Navarra Judaica, Gobierno de Navarra, 2003.

No se quedaron allí mucho tiempo. Partieron en 1493 hacia Avignon, en Francia, donde para 1495 Delia se casa con Yeoshúa Ha´Kohén, de una familia judía de Cuenca. El matrimonio tendrá un hijo, Yosef, que será el mayor historiador del S XVI, con su gran Crónica de los Reinos de Francia y Turquía, Venecia, 1554. En otra de sus obras, El Valle de Lágrimas, habla de su familia en estos términos:

(…)  Entre los que fueron a Aviñón estaba don Bonafos, mi tío, y su madre Preciosa, su mujer Orositi, mi madre Dolsa (todavía joven que vivía en casa de su madre), sus hijos, don Abraham Oficial con su mujer Mira, y aun otros muchos cuyos nombre no menciono. Encontraron allí a mi padre Yehoshua, del linaje de los Kohen, que habían salido de la forteza de Huete y le dieron a mi madre Dolsa por mujer, el día 15 del mes av en el año 5255, es decir 1495. No prolongaron allí los días, sino que se marcharon en Turquía y allí están hasta hoy”.

 

De  Aviñón, pasaron a Génova, donde uno de sus hermanos, Todros, se convertirá al cristianismo y pasará a llamarse Ludovico Carretto. Será médico del comandante en jefe del ejército español cuando el sitio de Florencia, y luego médico del Papa Julio II.

Por su parte, Bonafós, el hermano de Dalia, el hijo de Tradoz, se fue a vivir a Nikópolis, hoy en Bulgaria y entonces simplemente en el Imperio Otomano.  Allí se encontrará con otro sefardí, Yosef Caro, el autor del Shulján Arúj.  En Nikópolis, Bonafos tuvo dos  hijos, Abraham y  Ovadia; éste último,  al morir su padre, aun siendo aún adolescente,  parte para Salónica, donde había más oportunidades para labrarse un futuro. Allí será ordenado rabino y en su rica casa construirá un espacio cultural , además de una yeshivá y una sinagoga, donde había una gran biblioteca y se reunían los sabios tesalonicenses de su época. Sin embargo, el día 4 de Av, año 1545, un gran incendio asola la judería de Salónica, y la casa de Ovadia, con todos los libros, será pasto de las llamas. Y en esta desgracia perece también su mujer. Sabemos que luego fue a vivir cuatro años con su tío en Italia, y que regresó a Salónica, pero se pierde su pista por completo.

Candia

Otros Alconstantini aparecen en registros de la ciudad de Candia, en la isla de Creta, como  Menájem Ben Moshe ben Moshé de Calatayud, y  Yehuda y  Daniel, que se cree sean hijos de Abraham, uno de los hijos de Bonafos.  Dado que Abraham no consta en ningún acta notarial de Creta, fue su viuda con sus hijos quien se trasladó  a Creta desde Nikópolis.

Menájem ben Moshé  era el propietario del precioso manuscrito “Jerusalem” (hoy conservado en la Biblioteca Nacional de Israel), copiado en Creta en el año 1479 por Mijael ben Shabetai Kohen Balbo.

Los Constantini de Creta rápidamente emparentan con las tres principales familias judías cretenses, los Kapsali, Delmedigo y Coli, todas ellas dedicadas al comercio marítimo por todo el Mediterráneo, a la medicina y a conservar grandes bibliotecas en sus grandes casas, además de sufragar en Venecia y en Padua grandes empresas intelectuales. Y en Padua se doctoraron varios Alconstantini.

Ernani Constantini, pintor en Venecia

Cien años después del año de la expulsión de Sfarad, sabemos que hubo en Creta una epidemia de peste, y en ella murió el rabino Ava Alconstanini, infectado por un cristiano al que pretendía curar mediante una sangría: También falleció su esposa y su hijo.

Los Alconstanini permanecerán en Creta hasta el S XVII, es decir, hasta la guerra de Venecia contra el Imperio Otomano. Parte se trasladará a Ancona, en la costa italiana del Adriático, y a Zakyntos, la isla hoy griega pero entonces bajo dominio veneciano. Pero empiezan a aparecer miembros de esta dinastía en Trieste, Marsellla, Niza, Livorno e incuso Túnez, siempre vinculados al comercio marítimo y la medicina, además de ser en estas localidades familia principal de la vida social, religiosa y cultural. Por ejemplo, en Triste, a mediados del S XVIII, Iseppo Constantini es uno de los consultores para el nuevo estatuto de los judíos de este puerto franco en territorio de  Austria-Hungría. En Marsella, Shabaton Constantini será quien en 1767 organice totalmente la comunidad judía, siendo el judío que más impuestos paga al año. Su padre tenía el monopolio del comercio de aceite entre Candia, en Creta, y Marsella y representó en París a los judíos marselleses a principios del S XIX, cuando Napoléón decidió crear la Gran Asamblea Israelita.

Familia de Bienvenida Alconstanini y su esposo, Giuseppe Ascoli.

Los Alconstantini de Ancona, llegados cuando las guerras de los venecianos con los otomanos, aún permanecen en esta localidad. Todos son descendientes de Leon Constantini,  cretense y miembro notable de aquella comunidad en la sinagoga “sevillana”. En Ancona, los judíos sefardíes organizan a partir del siglo XVI un comercio internacional de mercancías con el Levante, al cual los Alcostantini participan activamente y pasan a ser una de las familias más en vista de la comunidad, desempeñando los cargos de rabinos, jefes de la comunidad y sobre todo son los mayores contribuyentes entre los judíos según el registro de impuestos de la comunidad judía de la ciudad. Comercian con  cuero, lana, aceite, trigo,  madera, hierro, cera  y ganado.

Sansón Costantini, en  1782 compra un edificio fuera del gueto judío, donde había en su fachada una pequeña estatua de la Virgen. Con mucho cuidado,  después de haber obtenido el permiso de las autoridades, Sansón costeó de su bolsillo el traslado de  la estatua al museo comunal de la cuidad. Pero  la población cristiana de la cuidad se enfada y frente al riesgo de una revuelta popular la estatua viene puesta otra vez en la fachada del edificio. Quince años más tarde, cuando llegan las tropas napoleónicas a  Italia, Sansón es uno de los tres judíos que por primera vez entra en el consejo comunal.

Hoy los Alconstantini  que no perecieron en Auschwitz están repartidos por  Inglaterra, Estados Unidos, Luxemburgo, etc.