YOSEF CARO , AUTOR DE «SHULJÁN ARUJ»

La  máxima autoridad halájica de nuestra era, que él mismo creó al publicar una obra decisiva para el judaísmo rabínico.


Mucha gente cita el Shulján Aruj -algunos con acierto y otros sin ton ni son- pero, en realidad,  poco se sabe a ciencia cierta  de la vida privada de marán r. Yosef Caro ben Efraím. De hecho,  tal ignorancia empieza por dudar acerca del lugar de nacimiento: no se sabe a ciencia cierta si nació en Sfarad o en Portugal; los más -eso sí- le hacen nacer en Toledo en 1488. Parece ser que pocos años después, con la promulgación del Edicto de Granada, la familia optó por el exilio en Lisboa. Yosef caro tenía tan sólo cuatro años de edad cuando vivió esa experiencia. La familia eligió refugiarse en el reino portugués, pues  algún tiempo antes en Lisboa  se había radicado un hermano de r. Efraím, Yitsjak, fundador de una gran yeshivá.

Así, pues, R. Yitsjak Caro -nacido en Toledo en 1458 y discípulo de r. Yitsjak Campantón-  recibió en Lisboa a toda la parentela castellana; el pequeño Yosef -que luego sería enorme dentro del judaísmo-  recibió su primera instrucción  en Torá, Talmud y Hebreo de la mano de ese tío carnal.

Pero cinco años después de haberse la familia Caro establecido en tierras lusas, también sobre la judería portuguesa la monarquía decretó la disyuntiva de conversión o expulsión. Los Caro,  linaje de muy sólida emuná, decidieron partir de Lisboa y alcanzar el Imperio Otomano, donde sabían que los judíos eran relativamente mucho mejor recibidos. Desconocemos cómo fue el viaje -si por tierra o por mar- pero sí sabemos que durante el trayecto, Yitzjak Caro -el tío de Yosef- perdió a todos sus hijos; se da por supuesto que r. Efraím y su hijo Yosef viajaron con ellos. Una vez llegados a Constantinopla, murió Efraím, y el pequeño huérfano Yosef, con nueve o diez años de edad, quedó a cargo de su tío Yitsjak en la ciudad de Magnesia (en la antigua Lidia, Península Anatólica), hoy Manisa.

 En 1517, el Imperio Otomano derrota a los mamelucos  y se anexiona Egipto, Siria y Arabia occidental, esto es, se hacen con el poder en Eretz Israel. Ese mismo año, r Yitsjak Caro, que ya tiene 20 años,  manda una obra a imprimir y, luego, parte hacia Damasco; es muy posible que también, después, a Tsfat, en La Galilea, donde se está fraguando la gran Escuela de los Mekubalím.

No obstante, Yosef, a los 29 años de edad, se instala en Tesalónica con su esposa -hija de r. Yitsjak Seba-  e hijos: Yitzjak, Yehudá, y una hija, Buena. Todos fueron víctima de un pandemia.  Caro abandonará Tesalónica y se va a Adrianópolis, (hoy Edirne), en la región de Tracia, donde se casará en segundas nupcias con la hija de r. Jaím ben Albalag, rabino de Nicópolis y descendiente del gran filósofo hebreo del s XIII Yitsjak Albalag, de posible origen catalán.

Por esa época, hacia los treinta y tantos,  Yosef Caro fue ordenado rabino y comenzó a escribir una obra exegética sobre la enciclopedia halájica llamada Arba Turim, las «Cuatro Columnas,» de  YAACOV BEN ASHER (fallecido en Toledo en 1343) De esa obra, Beit Yosef, La Casa de José,  parte la especialización de Caro sobre el universo halájico. De aquí surge el que  Caro  sea un punto de inflexión inconmensurable  entre la era rabínica de los Rishoním y los Ajaroním, los primeros y los últimos, que es la era  rabínica en la que nosotros estamos gracias a la publicación decisiva del «Shulján Aruj»

Sinagoga de Y. Caro en Tzfat

  En Nicópolis, levantó la sinagoga de Beit Yosef y, desde allí, partió hacia Salónica, donde estuvo una buena temporada. Luego es muy probable que pasara por Alejandría y de allí llegara a Eretz Israel  para asentarse como discípulo de Rav Ya´akob Berab en Tzfat, ya entonces importante epicentro de sabiduría hebrea. Con este rabino, que intentaba retomar el papel del Sanedrín de los tiempos del II Templo, fue Caro re-ordenado rabino. Durante diez años, en Tsfat,  se dedicó a terminar la colosal  obra comenzada en Adrianópolis, y que publicaría diez años después bajo el nombre de Shulján Aruj, que literalmente significa «La Mesa Puesta»:  una sistematización  de la obra  Arbaa Turim, como hemos dicho antes y una clarificación metódica de Mishné Torá de Ha´Rambám, la más célebre compilación de leyes judías, todavía autoridad máxima en materia de jurisprudencia del Derecho Hebreo.

Su macro-estructura está diseñada, como las cuatro puntas de la Tienda de Abraham,  de la siguiente forma:

  • «Óraj Jaim» (אורח חיים): ciclo de vida,  sobre oraciones y festividades.
  • «Yoré Deá» (יורה דעה):  sobre la Kashrut y  el luto, entre otros.
  • «Even Haezer» (אבן העזר): sobre las relaciones entre el hombre y la mujer.
  • «Joshen Mishpat» (חושן משפט):  sobre derecho público, penal y privado.

En general, las normas halájicas del Shuljan Aruj siguen las leyes y costumbres sefardíes heredadas de los últimos gaones de Babilonia cuando llegaron a la Península Ibérica. Y son las normas halájicas del orbe sefardí hasta hoy,  mientras que los judíos askenazíes siguen las reglas halájicas de Moses Isserles, que glosa -reinterpreta- el Shuljan Aruj señalando las divergencias entre las costumbres sefardí y askenazí. A las glosas de Iserles, publicadas una década después de la obra original de Caro, se las suele llamar Ha´Mapá (el «mantel») del Shuljan Aruj (de la «Mesa puesta»)

Mientras escribía todo esto, Tzfat era asolada por una epidemia de peste. Muchos jajamím perecieron por la plaga y otros abandonaron la localidad (principalmente en favor de Tiberias) Cuando el rav Berab , en 1538, abandonó Tzfat, Caro se convirtió en el líder espiritual de la comunidad tsfatít; tuvo a su cargo a más de doscientos alumnos en su yeshivá; y paralelamente  escribió cientos de responsa sobre cuestiones halájicas de toda índole para todo el orbe judío.

Rondando los ochenta años, y siendo ya un gran juez , además de presidente  de una yeshivá,  se volvió a casar en terceras nupcias. Y tuvo entonces un hijo al que llamó  Yehudá; fue  el último de los cinco hijos que tuvo.

Murió -alav ha´shalóm-  a los 87 años de edad, un trece de Nisán ( que cayó en 24 de marzo el año de 1575). Su tumba, en el antiguo cementerio de los grandes rabinos, es punto de peregrinación en Tzfat. Pero su obra magna, el «Shulján Aruj» es punto ineludible, indispensable e incomparable de toda la literatura judía de la Edad Moderna e incluso de la Contemporánea, ya que es el código halájico por el cual nosotros nos regimos aún hoy en día. Y sin visos de que eso cambie.

Además, hay que mencionar otras obras suyas, como el controvertido «Maguid Ha´Meyashrim», El Angel de los Rectos, sobre mística (pues también se dedicó a La Kabalá en paralelo a La Halajá) También escribió un comentario a «Mishné Torá», titulado «Kesef Mishné», «La plata de la repetición», que se publicó en Venecia el mismo año de su fallecimiento. Todos sus sermones, sus Drashot, fueron publicados en Salónica en 1700.