ABRAHAM DANÓN

 Retrato de un gran intelectual sefardí de alcance internacional que incluso era miembro de la Real Academia Española de la Historia.


La vida intelectual en Jerusalén en los estertores del Imperio Otomano y los albores del sionismo tenía una serie de olvidadas  y poco reconocidas figuras que eran claves en el mundo de la cultura hebrea de entonces.  Uno de ellos era Abraham Danón, nacido en la balcánica, otomana y sefardí Adrianópolis  en 1857.

Descendía de una importante dinastía de rabinos. Yom Tov Danón, nacido en la misma ciudad en 1749, fue dayán en Esmirna , después se radicó en Jerusalén y allí fue Rishón Lé Tzión hasta el día de su muerte, en 1823.  El padre de Abraham Danón, Yosef, también fue rabino, y mandó a su hijo a estudiar en el Talmud Torá , como correspondía, pero también con el orientalista francés , de origen otomano, Yosef HaLevy, hombre de letras y profesor de hebreo, de los que se anticiparon a Eliezer Ben Yehudá en la empresa de hacer de la lengua santa un idioma diario. Danón aprendió con él no sólo hebreo, sino también francés, además de hablar judeo-español y turco.  En 1880 su preparación era tal que le permitió ir a París para estudiar Filosofía.

Colegio judío de Adrianópolis cuando ya se llamaba Edirne

Por aquel entonces, Danón estaba involucrado en el movimiento cultural judío y europeo que traducimos como Emancipación, la Haskalá, pero ambos términos no son paralelos en absoluto. Si bien el objetivo de la Haskalá era la emancipación cultural hebrea fuera del gueto, Haskalá hace referencia a la ilustración académica de la persona, y de hecho se usa porque es la Ilustración hebrea , después de la Ilustración europea del S XVIII. En ese marco fundó la asociación Dorshei Haskalá, litertalmente «los que exigen ilustración» Era una organización para estimular el estudio de la literatura y la historia hebreas entre los jóvenes judíos. Y lo hacía desde el primer periódico hebreo y en judeo-español que hubo en Adrianópolis, «El Progreso».  La administración otomana, sabedora del sionismo implícito en aquellas páginas, lo cerró en cuanto pudo.

El Progreso

Al año siguiente publicó su primer libro: «Historia de los Hijos de Abraham».  En realidad era una traducción al hebreo de la Historia de Israel de un alemán, Theodor Reinach combinado con ideas de los libros de historia de Gratz.

Luego sacó a la luz un poemario, La educación del Edén, en el que además de sus propios versos, traduce ni más ni menos que a Virgilio , a Victor Hugo y a un poeta clásico de la tradición persa. Escribirá poemas durante toda su vida, que irá publicando en diversos medios.

Paralelamente , escribirá muchas investigaciones históricas relativas a los judíos del Imperio Otomano, comenzando por la secta de los sabateos, cuyos escándalos sobrecogieron en su momento al mundo judío entre Amsterdam y Jerusalén. Y también sobre los judíos que conciliaron el mundo hebreo con el musulmán, los de la secta de Donne.

Mientras tanto, trabajaba como pedagogo. Esta faceta la empezó dirigiendo el mismo centro en el que él estudió, el Talmud Torá de Adrianópolis. Y luego fue el fundador , a través de L´Alliance, de un beit midrash donde los futuros rabinos no sólo estudiaban las clásicas materias rabínicas sino también los principios básicos de la educación general profana.

Además de todo esto, y debido a todo ello, formaba parte de la Real Academia Española de la Historia y participó en París en congresos de orientalistas. Sus escritos se encuentran repartidos por distintas revistas europeas, incluyendo también La Revista Crítica, de Madrid.

r. Nahum Jaim Efendi

En 1898 se trasladó a vivir en Constantinopla, donde su hija Sultana -maestra de L´Alliance-  se casó con el rabino Nahúm Efendi. Con su yerno fundó un beit midrásh y el Consejo espiritual de los judíos de Constantinopla.  Fue propuesto para ser el jajmám bashi de la ciudad, pero al final el puesto lo ocupó su yerno, que estaba más involucrado en la política local.  El continuó dirigiendo el beit midrásh, donde se prepararon numerosos rabinos interesados en la apertura de miras de la institución.

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se radicó en París como profesor de hebreo del seminario rabínico de  L´Alliance. Al acabar la  guerra ya era su director.

En paralelo a la docencia, realizaba un trabajo filólogico respecto al judeo-español, recopilando romanzas, escribiendo estudios lingüísticos de la lengua ladina, así como investigaciones sobre la historia de los judíos sefardíes.

Murió en París, en 1925.