LOS JUDÍOS DE ZIMONY Y EL RABINO ALKALAI

 Historia de una judería junto al Danubio en la que a fines del S XIX ocurrían cosas decisivas para el judaísmo del S XX.


 El dr. Angel Pulido, en la introducción a su magnífica obra «Españoles sin patria y la raza sefardí» (Madrid, 1905) dice que el 24 de agosto de 1903, al romper el alba, en Belgrado, con su esposa, Emilia Martín Pizá y Somolinos, y sus hijos, Elena, Emilia y Angel, embarcaron en un vapor para navegar por el Danubio hasta la localidad de Orsova. Bajo la luz de aquella mañana de verano, cuenta Pulido, se reflejaban sobre las aguas del Danubio las  formas arquitectónicas de la peculiar ciudad de Zimony, la ciudad húngara donde más sefardíes había.

 Evidentemente, cuando Pulido dice Hungría, no se refiere a la nación húngara actual, sino al Imperio Austro-húngaro, pues Zimony -en serbio,  Zemun- era entonces una ciudad de las afueras de Belgrado. Hoy es uno de los diez distritos de la capital serbia. Zimony (Shimoni’) formó parte del Imperio Otomano desde 1521 pero pasó en 1717 a ser parte del Sacro Imperio Germánico. Luego volvió a ser otomana. Durante las revoluciones de 1848-1849, Zemun fue una de las capitales  del Imperio austrohúngaro. No pasó a ser Serbia hasta después de la Primera Guerra Mundial. Por eso para Pulido era parte de Hungría.

 Zimony -o Zemun, como la llaman hoy los serbios- fue la vibrante frontera entre los imperios otomano y austro-húngaro, un epicentro multicultural del que no queda apenas nada tras la devastadora Segunda Guerra Mundial.  La última sinagoga en pie hoy es un restaurante abierto en la década de los años ´90 c0n el consentimiento de la comunidad judía de la ciudad.

r Yehuda Alkalai

Pero antaño era diferente.  Aunque pagando cien florines al año para poder vivir en Zemum la comunidad fue creciendo . En los años ´20 del S XIX Zemun era un municipio independiente , un feudo de los Habsburgo con unas cinco mil personas de diferente origen: alemanes, croatas, eslovacos, armenios y judíos. En 1827 , llegó a la ciudad r Yehudá Alkalai (el de Alcalá-de Henares)  Provenía de las más exclusivas yeshivot de Jerusalén, donde se había formado como sabio, aunque  era por nacimiento de Sarajevo.

Por aquellos tiempos  la comunidad judía de Zemun se centralizaba  en la actual calle Dubrovacka, donde moraban  unos pocos cientos de sefardíes que  habían escapado del dominio otomano , cada vez más desmoronado y caótico en Bosnia y la actual Serbia. . Entre estos judíos  había varios sefardíes de Serbia escapados  del primer levantamiento serbio (1804-1813) Con el corazón inflamado en las románticas ideas del nacionalismo serbio. Alkalai, viendo que esas ideas era traspolables a la inexistente nación hebrea en Eretz Israel empezó a ver que la solución a los judíos maltratados por los grandes duques y los no menores sultanes era lo que hoy llamamos sionismo. Y así lo comunicó a sus lectores en una obra que publicó en 1839, Darkei Noam, Los Caminos placenteros.  La preocupación de Alkalai por el futuro de los judíos se vio incrementada cuando al año siguiente se internacionalizó el libelo de sangre de Damasco, en el que intervinieron diplomáticos de varios países y en representación de los judíos, sir Moshe Montefiore.

R Y Alkalai y su esposa, la rabanit Esther, al llegar a Jerusalén

Alkalai  no solo continuó con sus publicaciones y activismo, sino que también formó  en Zemum la primera de una serie de muchas sociedades efímeras para el asentamiento de «Eretz Yisrael».  Como esto no parecía ser suficiente,  a  lo largo de la década de 1850 viajó por  dicersos lugares de Europa, tratando de persuadir a las comunidades judías para que apoyaran su plan;  pero no logró despertar  entusiasmo  alguno por sus grandes planes, que incluían la recolección del diezmo de los judíos de todo el mundo para financiar el reasentamiento a través de una solicitud formal a los jerarcas otomanos de la Palestina.  Alkalai estuvo al borde de la ruina para implementar estas ideas, que pocos tomaron en cuenta.

Uno de estos fue Simon Leib Herzl, de quien se cree fue casado por el propio Alkalai. Simon le transmitió estas ideas a su hijo, Jacob, en Budapest. Y uno de los nietos de este amigo de Alkalai fue ni más ni menos que Theodor Herzel, el padre del sionismo. Aunque el vínculo directo entre los dos no está completamente corroborado de forma académica,  la similitud básica de sus ideas, así como el vínculo a través de la familia de Theodor en Zemun, hacen muy probable que las ideas sionistas de Herzl fueran, al menos en parte, inspiradas por la predicación de Alkalai.

Sinagoga sefardí de Zemum

Mientras tanto, en 1862, se permite a los judíos asentarse donde les plazca en Zemum, por lo que la fotografía principal de este arttículo ilustra el vagar de los judíos de Belgrado a Zemum. En 1871 se construyó una hermosa sinagoga de estilo neo-gótico que lamentablemente fue destruida en la Segunda Guerra Mundial. Alkalai, pocos años después, pasó a vivir en Jerusalén , hasta que falleció en 1878. Fue enterrado, por supuesto, en el Monte de los Olivos.

La idea sionista  de Alkalai y Herzl  acerca de  un estado judío independiente fue apoyada por la comunidad judía serbia (y más tarde yugoslava) e incluso por la propia Serbia. De hecho, el gobierno serbio en el exilio fue el primero en apoyar la declaración Balfour, una iniciativa del gobierno británico que apoya el establecimiento de un «hogar nacional para el pueblo judío» en la Palestina controlada por los otomanos. Esto fue gracias a los esfuerzos de la destacado oficial militar, médico y diplomático serbio judío:  David Albalá.

Hejal de la sinagoga

Como recuerdo de todo ella queda en la parte judía del cementerio de Zemum las tumbas de los abuelos de Herzl, y en la propia ciudad una calle a nombre de r Yehudá Alkalai. Los judíos que no perecieron en la Segunda Guerra Mundial emigraron en su mayor parte a Israel.

Y también queda el recuerdo  del Dr. Pulido, que en su ingente obra inaugural del filosefardismo español, es la primera ciudad que nombra,  cuando relata el encuentro casual en aquel vapor por el Danubio con r  ENRIQUE JAÍM MOSHÉ BEJERANOfuturo jajám bashí de Constantinopla, el primer contacto sefardí que tuvo Pulido. En aquel vapor por las riberas del Danubio navegaron a su propio encuentro españoles y sefardíes.