M. MONTEFIORI, EL SEFARDÍ MÁS BENEFACTOR

Sir Moshé Montefiori, nombrado por la Reina Victoria caballero del Imperio Británico, no por eso dejó de dedicar su larga vida a la filantropía a favor de los judíos sefardíes.


Livorno, puerto franco de la Toscana donde siempre se permitió la libertad religiosa, vio crecer una próspera comunidad judía y  vio nacer a dos enormes sefardíes: A. Modigliani, en 1884, y Moshé Montefiori, nacido  exactamente cien años antes.

Montefiori, no obstante, vástago de una familia acomodada,  creció y fue educado en Londres,   donde no hacía mucho que se había permitido el regreso de los judíos y donde se había instalado su abuelo, Moshé Jaim  Montefiore, padre de Yosef Elias,  quien había casado con Rajel, la hija de Abraham Mocatta, sefardí con grandes medios que patrocinaba las artes en Inglaterra.  Junto a su hermano  menor, Abraham,  Moshé  fue corredor de Bolsa ya en su juventud, estudiando comercio y por esa época se hizo másón.

En 1812, a la edad de 28 años, se casó con Judith Cohen, cuñada del ya difunto  Nathan Meyer Rothschild,  e hija de Levi Barent Cohen, entonces el judío más rico de Inglaterra. A través de la cercanía de los Rothschild, medró tanto que se hizo inmensamente rico y decidió  dejar de trabajar a la edad de 40 años. Fue entonces cuando empezó su etapa pública.

En tanto que presidente de la  comunidad sefardí en Londres, dedicó su tiempo a los asuntos públicos propios del cargo  y fundó diversas instituciones de caridad, como el fondo de asentamiento judío llamado “Mazkeret Moshe” .  Entre 1835  y 1874 dirigió la Junta de Diputados Judía, la organización más importante de la judería británica. Fue el término más largo de una persona en este puesto. De 1837 a 1838 sirvió como teniente de alcalde del ayuntamiento  de Londres. Y se mismo año, la reina Victoria le nombró caballero del Imperio Británico por su gran dedicación a la caridad.

Su inconmensurable riqueza – vivía en una mansión que había sido propiedad de la reina Caroline, esposa de Goerges IV  –  y  su imponente estatura, casi dos metros, le abrieron las puertas dondequiera que fuera, desde el zar de  Rusia, ante quien intercedió por los judíos deportados, como al sultán de  Marruecos y el emperador de Alemania, a quienes visitó, como a los judíos perseguidos que se debatían entre la desesperación y la miseria, a quienes siempre ayudó.  También se involucró en el caso de Edgardo Mortara, y en el libelo de los judíos de Siria .Cuando los judíos de Marruecos fueron sometidos a pogromos en 1863, Montefiore trabajó para obtener una declaración de defensa y la igualdad de derechos para los judíos. De manera similar, trabajó para los judíos de Rumania en 1867 y en muchos otros lugares. Incluso cuando ya tenía noventa años, estaba dispuesto a irse a luchar por el bien en nombre de las comunidades judías perseguidas. En sus actividades en nombre de los judíos de la Diáspora, Montefiore actuó por un sentido de hermandad con todos los judíos en el mundo, y se basó en el principio de la responsabilidad mutua: “Todo Israel es responsable el uno  del otro”.

Israel lo visitó en siete  ocasiones, a pesar de que en aquel tiempo decimonónico los viajes por Oriente Medio estaban plagados de fatigas y peligros, pero él estaba empeñado en desarrollar la calidad de vida de los judíos que habitaban  las cuatro Ciudades Santas: Jerusalén, Tzfat , Tiberias  y Jebrón.

La primera vez fue octubre de 1827 ; en una fragata británica hasta Alejandría, donde enfermó y sufrió las consecuencias del cambio de clima. Sin embargo, estaba feliz de “dejar Egipto” y llegó a Yafo . En Jerusalén encontró  que había un total de “50 familias sefardíes, 40 asquenazíes y 200 viudas viejas, en la pobreza y la miseria”. Él y su esposa hicieron una contribución a los residentes e instituciones de la ciudad. En el camino de regreso, los buques de guerra otomanos atacaron por error su nave, deteniendo el ataque solo cuando el barco llegó a Alejandría.

En mayo de 1839 llegó a Israel por segunda vez, esta vez  desde Beirut.  Escuchó de los judíos  que “trabajar la tierra es la única solución a la situación”. Subió al Monte Merón acompañado por los judíos de Tzfat  y visitó Jebrón; en Jerusalén se vio obligado a detenerse en el Monte de los Olivos debido a las epidemias que  asolaban  la ciudad. Acompañado por su secretario, el Dr. Eliezer Halevy, leyó salmos en la Tumba de David.  Esta vez decidió promover la construcción de plantas médicas. Con este fin, un médico de Alemania, el Dr. Shimon Frankel, envió una distribución gratuita de medicamentos. También inició el establecimiento de talleres y empresas agrícolas. Decidió que pediría ayuda a los judíos del mundo, pero sin éxito. En este viaje, su esposa comenzó a escribir su diario de viaje. Además, agregó una sección a la estructura de la Tumba de Raquel,  que aún existe en la actualidad.

En 1846 fue ordenado caballero del Imperio Británico y recibió permiso real para que en su escudo de armas  pudiera escribir en hebreo la palabra Jerusalén.

En 1849  hizo una nueva visita ;  el día anterior a su ingreso a la ciudad, un comité de rabinos encabezados por el Gran Rabino de Jerusalén  desafió al calor del verano para salir a recbirlo. Temprano en la mañana del día de su entrada, tres días antes de Tishá Be Av, muchos judíos, generalmente fuera de las murallas de la ciudad, abarrotaban  los  caminos para verle llegar. Según el cónsul británico, James Finn, “fue un tremendo  espectáculo  que nunca se había visto antes”. Cerca de la puerta de Yafo  se reunió una multitud de judíos de todos los grupos étnicos. Montefiore visitó el pasha y luego el Monte del Templo. Para no violar la prohibición de hacer un censo contando a las personas, se informó a la población  que cada hombre, mujer y niño judío recibiría un dólar . Paralelamente empezaron a operar organizaciones de beneficiencia y talleres de labores de todo tipo.

En 1855 regresó a Israel con los fondos de Yehuda Touro.   Colocó la piedra angular para un hospital, construyó una escuela para niñas y compró un gran huerto cerca de Yaffo  -del rabino Yehuda Halevi Margoza-  y lo llamó el Jardín MontefiorI. Más tarde, se estableció el barrio de Montefiore.

También fue objeto de críticas por haber visitado el Monte del Templo de manos de las autoridades musulmanas; y algunos de sus planes económicos suscitaron oposición entre algunos de los rabinos ashkenazíes , por temor a que detuvieran el flujo de donaciones desde el exterior, que era el principal medio de subsistencia de muchos en la época del Yeshuv Ha´Yashan.  Algunos  ultraortodoxos  boicotearon  a Montefiore en tres de sus sinagogas.

En 1857 descubrió que el asentamiento agrícola había fallado y decidió Mishkenot Shana´aním .  Ese año, construyó un molino de harina en la tierra que compró para  el hospital, con el fin de atraer a los judíos en Jerusalén para mudarse al nuevo vecindario, extramuros.

En 1875 , con 90 años de edad,  tuvo lugar su último viaje a Eretz Israel. Estaba satisfecho con el establecimiento de los barrios de la ciudad y el establecimiento de la escuela agrícola en Mikve Israel, y visitó por última vez los lugares sagrados de su credo.

Su esposa, Lady Montifiori, lo acompañó en sus viajes  con su matarife personal, pues eran muy observantes de La Ley – y lo alentó y animó en su propósitos de beneficiencia  y arquitectura, como por ejemplo la construcción de la sinagoga de Ramasgate. Falleció en 1862, unos meses después de sus Bodas de Oro. El aún viviría hasta  el 27 de julio de 1885, y fue enterrado en Ramsgate.

Cinco barrios llevan su nombre en Jerusalén: Mazkeret Moshe, Zijron Moshe, Ohel Moshe, Yemin Moshe – en Nahlaot – y Kiryat Moshe, que se convirtió en un gran vecindario a la entrada de Jerusalén. El molino de harina que construyó sigue en pie en el barrio de Yemin Moshe.  La fábrica ahora alberga un pequeño museo en Montefiore, junto con una réplica reconstruida del carruaje que utilizó para recorrer el país.

En Tel Aviv, se estableció el barrio de Montefiore, con la calle principal en el vecindario a nombre de su esposa, Yehudit.

Haim Hefer y  Dovi Seltzer, junto al cantante  Yehoram Gaon, que la interpreta con mucho éxito, compusieron una canción en su memoria:

En Nueva York, el cementerio judío más grande de la ciudad lleva su nombre, que también aparece en novelas de Dickens y hasta en el Ulises de James Joyce. En su mansión del condado de Kent, East Cliff Lodge, fundó una yeshiva a nombre de su esposa., pero fue demolida en 1952.

Y hasta 1984 su efigie fue estampada en los billetes de diez liras israelíes

Una anécdota, probablemente apócrifa, cuenta que una noche, cenando con un aristócrata  antisemita que acababa de llegar del Japón, dijo que allí no había ni cerdos ni judíos. A lo que Montefiore apuntilló diciendo que en ese caso debían ir los dos al Japón, para que hubiera un ejemplo de las dos cosas.